Tragedia de La Cresta: dos décadas de dolor y una justicia pendiente
- 24/10/2026 00:00
Los sobrevivientes advierten que el sistema de transporte público aún tiene deudas con los usuarios y necesita una transformación urgente
Los 18 corazones volvieron a ser pintados. Veinte años después de la tragedia del bus 8B-06, las heridas siguen abiertas. Ayer, 23 de octubre, familiares, sobrevivientes y amigos recordaron a los 18 panameños que murieron atrapados entre las llamas en uno de los accidentes más dolorosos de la historia del país.
A las 7:00 a.m., la misa conmemorativa, celebrada en el salón Santo Domingo Savio de la Basílica Menor Don Bosco, reunió a quienes todavía sienten la ausencia de sus hijos, hermanos, madres y parejas. Fue una jornada marcada por el dolor, los recuerdos y las exigencias de quienes aún esperan que se haga justicia.
La tragedia ocurrió el 23 de octubre de 2006, en La Cresta, corregimiento de Bella Vista, cuando el bus 8B-06 de la ruta Mano de Piedra-Corredor se incendió y dejó 18 muertos y 25 sobrevivientes. Desde entonces, esta fecha quedó grabada en la memoria nacional y fue establecida como el Día Nacional de la Seguridad Vial.
Pero dos décadas después, el dolor no es lo único que persiste: también sigue el reclamo de justicia. Lidia Atencio, una de las sobrevivientes, cuestionó que el acompañamiento de las autoridades haya disminuido con el paso de los años y advirtió que el transporte público todavía necesita mejoras para evitar que una tragedia similar vuelva a enlutar al país.
Luis Contreras, otro de los 25 sobrevivientes, manifestó que las secuelas del accidente lo acompañan hasta hoy. Las quemaduras de primer y tercer grado forman parte de su historia, pero también el temor que siente cada vez que aborda un bus o un taxi. Aunque reconoció que la tragedia impulsó cambios en el sistema de transporte, advirtió que el modelo actual está colapsado por la cantidad de usuarios y necesita una actualización urgente.
Por su parte, el abogado Víctor Martínez, quien acompañó el caso, lamentó que las víctimas y sus familiares no obtuvieran la justicia en Panamá. Aunque reconoció que en Estados Unidos (EE.UU) se logró avanzar hacia una compensación, consideró que la justicia en el país quedó en deuda.
El conductor del bus y su propietario enfrentaron procesos judiciales y condenas. Sin embargo, ante la falta de respuestas satisfactorias en Panamá, los afectados y sus familiares llevaron su reclamo a EE.UU. En mayo de 2008 presentaron una demanda en Kansas contra Northcutt Inc., empresa que vendió el refrigerante HC-12A utilizado en el bus. A finales de 2016, después de una década de lucha, alcanzaron un acuerdo de indemnización cuya suma no fue revelada debido a una cláusula de confidencialidad.
La tragedia también impulsó cambios en el transporte público, entre ellos el reemplazo progresivo de los llamados diablos rojos, la entrada en operación del Metrobús en 2010 y la inauguración de las líneas 1 y 2 del Metro de Panamá. No obstante, para los sobrevivientes, la modernización del sistema todavía tiene tareas pendientes.
Durante la misa, el director de la ATTT, Nicolás Brea, reconoció que modernizar el transporte público representa un reto difícil, pero no imposible. Entre los avances mencionó las líneas 1 y 2 del Metro, la construcción de la Línea 3 y el proyecto de teleférico en San Miguelito. También destacó las iniciativas para modernizar el transporte selectivo mediante plataformas tecnológicas.
Brea se refirió, además, a la fiscalización de los buses conocidos como diablos verdes que todavía operan en Chepo y a la reorganización de las rutas de Panamá Norte para conectarlas con el intercambiador de Vía Zaita. En Panamá Oeste, señaló que la entrada en funcionamiento de la Línea 3 cambiará la dinámica del transporte público y expresó optimismo sobre el futuro del sector, al afirmar que “vendrán mejores días para el Oeste”.