Suelo pélvico: la rehabilitación silenciosa que transforma vidas

Carol Masiel Guerra, docente y fisioterapeuta. Cedida
  • 17/05/2026 00:00

Lo que muchas personas callan, no debería normalizarse

Si se te escapa la orina cuando toses, ríes, corres o cargas peso, no es normal, tampoco el dolor durante las relaciones sexuales. Si después del parto sientes presión vaginal, pesadez pélvica o molestias constantes en la zona íntima, no debes asumir que “así será para siempre”.

Estos síntomas se han escondido detrás de frases normalizadas como “eso pasa después de tener hijos”, “es parte de la edad” o “a todas las mujeres les sucede”. Esa resignación ha hecho que muchas personas vivan durante años con molestias que sí tienen tratamiento.

¿Qué es realmente el suelo pélvico?

El suelo pélvico es un conjunto de músculos, ligamentos y tejidos ubicado en la base de la pelvis. Su función es sostener órganos como la vejiga, el útero y el recto, además de participar en el control de la orina y las evacuaciones, la estabilidad de la columna, la postura, el embarazo, el parto y la función sexual y cuando esta estructura pierde fuerza, coordinación o presenta exceso de tensión, el cuerpo comienza a manifestarlo de diferentes maneras.

El escape de orina no es normal

Uno de los síntomas más frecuentes e ignorados es la incontinencia urinaria, la cual no debería ocurrir. Es una señal clara de que existe una disfunción del suelo pélvico y debe ser tratada. No importa si ocurre “solo un poquito” o si empezó después del embarazo: sigue siendo una señal de alarma.

El dolor en las relaciones sexuales tampoco debe aceptarse

El dolor durante las relaciones sexuales no es normal ni debe asumirse como consecuencia tras el parto, cirugías o el paso del tiempo. Puede estar relacionado con tensión muscular, cicatrices, debilidad, alteraciones hormonales o secuelas obstétricas. Además del impacto físico, puede afectar la autoestima, la vida de pareja y la salud emocional. La sexualidad no debería vivirse con miedo ni con dolor.

El postparto necesita rehabilitación, no solo tiempo

Existe la falsa creencia de que después de dar a luz el cuerpo simplemente “se acomoda solo”. La realidad es que el embarazo y el parto producen cambios profundos en la musculatura abdominal, lumbar y pélvica, incluso cuando el nacimiento fue por cesárea y la rehabilitación no es un lujo, es una necesidad clínica. Permite prevenir prolapsos, incontinencia urinaria, dolor pélvico, disfunción sexual y problemas posturales.

Las sillas electromagnéticas no son la solución mágica

Las sillas electromagnéticas han ganado popularidad por prometer fortalecer el suelo pélvico de forma rápida y sin esfuerzo, pero no deben considerarse una solución definitiva ni el primer paso del tratamiento.

Antes de cualquier intervención, es fundamental una evaluación profesional, ya que no todos los casos requieren fortalecimiento. Algunas personas necesitan relajar la musculatura, tratar cicatrices, mejorar la respiración o corregir la postura.Usar aparatología sin diagnóstico es como medicarse sin conocer la causa del problema.

La verdadera solución empieza con una valoración profesional

La rehabilitación del suelo pélvico no se basa solo en ejercicios de Kegel o máquinas, sino en una valoración integral por un fisioterapeuta especializado que identifique la causa y diseñe un tratamiento personalizado.

No te acostumbres al dolor

Como fisioterapeuta especializada en rehabilitación de suelo pélvico, atiendo con frecuencia pacientes que creen que deben resignarse a vivir con dolor, escapes de orina o limitaciones en su vida íntima. Sin embargo, vivir sin dolor no debería ser un privilegio, sino lo normal.