Ser policía y madre: vocación que no se detiene

Raquel Díaz se desempeña como unidad táctica de apoyo en el servicio motorizado. Erick Marciscano / El Siglo
  • 15/04/2026 05:50

En el Día del Policía, la sargento segundo Raquel Díaz representa la entrega, el sacrificio y la fortaleza de las mujeres dentro de la institución.

La sargento segundo Raquel Díaz acumula 14 años y 6 meses en la Policía Nacional. Su historia está marcada por la perseverancia, el amor por su familia y una firme vocación de servicio.

Una decisión impulsada por el amor

Ingresó a la institución en 2011, como parte de la promoción 59, una promoción femenina. Su principal motivación fue su familia, especialmente su madre, quien la impulsó a formar parte de la Policía Nacional.

Proveniente de un hogar humilde, encontró en la institución una oportunidad para salir adelante y apoyar a los suyos.

El inicio de un camino exigente

Durante su formación, enfrentó momentos de duda en los que pensó en rendirse. Sin embargo, el pensamiento constante en su familia le dio la fuerza para continuar.

Con el tiempo, lo que comenzó como una oportunidad se transformó en una carrera sólida, por la que hoy se siente profundamente agradecida.

Aprender y crecer en el servicio

A lo largo de su trayectoria, ha dedicado más de 13 años al servicio de policía motorizado, un área que ha marcado gran parte de su vida profesional.

Su experiencia le ha permitido participar en diversos casos, desde recuperación de armas hasta operativos contra el delito.

El momento que dejó huella

Uno de los episodios más significativos de su carrera ocurrió en la provincia de Coclé.

Fue enviada junto a su equipo a atender una situación en un puente peatonal, donde un joven amenazaba con lanzarse.

Más allá del deber

En ese instante, más que aplicar un protocolo, apeló a su humanidad. Pidió a Dios las palabras correctas y comenzó a hablarle al joven desde su propia experiencia.

Le habló de la vida, del amor de Dios y de la esperanza.El desenlace fue un abrazo entre lágrimas que marcó su vida para siempre. El joven desistió de su decisión.

Romper barreras

Uno de sus mayores desafíos fue ingresar al servicio motorizado, un campo tradicionalmente asociado a los hombres.

Aprender a manejar motocicleta y cumplir con las exigencias del curso representó un reto físico y mental.A pesar de las dificultades, logró mantenerse y demostrar que las mujeres pueden desempeñarse al mismo nivel.

Apoyo que deja huella

Durante ese proceso, una lesión en la rodilla puso en riesgo su permanencia. Sin embargo, el respaldo y las palabras de motivación del entonces capitán, hoy jubilado, José Jaramillo, fueron determinantes para no abandonar.

Gracias a ese impulso, logró culminar su formación en esta especialidad.

Vocación sobre ruedas

Actualmente se desempeña como unidad táctica de apoyo en el servicio motorizado.

Su función, como parrillera, consiste en mantener la observación del entorno y apoyar en la operatividad mientras el conductor se enfoca en el manejo.

Ser madre y policía

Fuera del uniforme, enfrenta uno de los mayores retos: ser madre de dos hijos, de 10 y 5 años. Reconoce que equilibrar ambas responsabilidades es difícil, especialmente al trabajar lejos de su hogar en la provincia de Herrera.

Aun así, en sus días libres se dedica por completo a ellos, acompañándolos en su educación y brindándoles atención constante.

Sacrificio con propósito

Para ella, no existe el cansancio al llegar a casa. Asume con compromiso su rol de madre, incluso en medio de las exigencias del trabajo policial. Aunque en ocasiones no puede estar presente en fechas importantes, procura inculcar en sus hijos el valor del esfuerzo y la razón de su labor.

Adaptarse para servir mejor

Destaca que la institución le ha permitido capacitarse constantemente, adaptándose a nuevas tecnologías y protocolos que fortalecen su desempeño profesional.

Servir con fe y disciplina

En cada jornada, asegura encomendar su vida, la de su compañero y la de todos los que salen a servir. Considera que la experiencia, la preparación y la fe son claves para enfrentar cualquier situación.

Un día especial

El 14 de abril, Día del Policía, lo define como una fecha muy significativa. Es un momento para reconocer el valor de una institución que brinda oportunidades y exige amor por la labor que se realiza.

Orgullo de servir

Ser policía, afirma, representa una gran satisfacción y un orgullo. Es pertenecer a una institución que transforma vidas tanto en lo profesional como en lo personal.

Un mensaje para las mujeres

A quienes desean ingresar a la Policía Nacional, les envía un mensaje claro: que se atrevan.“Las barreras no existen; muchas veces nos las imponemos nosotras mismas”, asegura.Reitera que las mujeres son capaces de desempeñarse en cualquier área.

Cercanía con la comunidad

También hace un llamado a la ciudadanía a fortalecer la comunicación con la Policía. Recuerda que la institución es una mano amiga, presente las 24 horas, y destaca la importancia de denunciar a tiempo y trabajar en conjunto por la seguridad.

La esencia del buen policía

Para Díaz, ser un buen policía requiere vocación de servicio, respeto, honestidad y disciplina. El resto, afirma, se aprende con el tiempo y la experiencia dentro de la institución.

Perfil

Edad: 33 años.

Residencia: Provincia de Herrera

Trayectoria:

2011: Ingresó a la Policía Nacional (promoción 59). Más de 13 años en el servicio motorizado

Actualidad: Se desempeña como unidad táctica de apoyo en el servicio motorizado.

Para nosotras las mujeres policías que somos madres es bastante difícil cumplir con la labor policial y el rol en el hogar, pero siempre trato de estar presente en la educación y necesidades de mis hijos”.