Programas sociales a la medida de las necesidades
- 10/02/2026 00:00
El Mides revisa constantemente algunos indicadores que le permiten llegar a una mayor población necesitada de una forma eficiente, con programas que realmente hagan una diferencia
Contenido patrocinado por el Mides
Los tiempos traen cambios y, las necesidades varían también de acuerdo a las regiones del país. Por ello es necesario calibrar la efectividad de los programas que se ofrecen desde el Ministerio de Desarrollo Social (Mides).
En cuanto a la red de Centros de Atención Integral a la Primera Infancia (Caipi), se ha ampliado para atender a unos 600 niños más, que se suman a unos 2,400 que se atienden en todo el país, en sus 95 centros. También se han realizado algunos ajustes a su oferta.
“Se ha ampliado la cobertura de horario, ahora es de 7:00 a. m. a 5:00 p. m., lo cual permite que los padres o cuidadores puedan llevar al niño, trabajar, estudiar, emprender y llegar a tiempo para recogerlos en la tarde”, detalla Beatriz Carles, titular del Mides.
Los CAIPI brindan atención integral a la primera infancia por medio de una Cartera Integral de Servicios (CIS) que incluye servicios principales y complementarios de educación con calidad, salud y nutrición, identidad y crianza con pautas adecuadas.
“No solo tenemos maestras, asistentes, cocineras, sino que tenemos una psicóloga que les tiene que dar el seguimiento (a los niños), tenemos un grupo de personas que se mantiene capacitando a las maestras”, indica Carles.
“Nos estamos esforzando mucho en esa supervisión, en recorrer todos estos centros, en saber que estamos dando el mejor servicio posible. Les disminuimos la matrícula a B/.7.00 y la mensualidad a B/.5,00. Incluso, si hay padres que no pueden pagar esto, les hacemos un análisis social y les damos algún trabajito para que aporten al Caipi”, comenta la ministra.
El trabajo de estos centros se complementará con otros programas comunitarios para alcanzar a una mayor población infantil en lugares más remotos donde había una población más vulnerable.
Y es que, mientras en las áreas urbanas hay una mejor asistencia, se ha detectado que en las áreas rurales la participación de los niños es más irregular. No se quedan en el centro la jornada completa o no asisten diariamente, lo que podría deberse a que en estas áreas las dinámicas de vida son diferentes.
“El próximo año vamos a estar construyendo más centros y queremos también llevar el sistema comunitario y tenemos la mochila ‘Juego, Aprendo’ que se trabaja a nivel de vivienda”, destaca.
La mochila cuenta con una serie de materiales didácticos y se le enseña a los padres cómo pueden tener una interacción con el niño que sea apropiada para desarrollar todas esas habilidades que ellos deben desarrollar.
La línea 147, un servicio gratuito y confidencial de orientación y apoyo en salud mental, funcionaba cinco días a la semana, siete horas al día. Este servicio ha sufrido una transformación completa.
“El primer paso fue entrenar al personal que estaba atendiendo la línea, dotarlos de psicólogos y trabajadoras sociales permanentes 24 horas, siete días a la semana. Nos hicimos de una serie de fundaciones e instituciones que nos apoyan para poderles remitir casos que estuviéramos recibiendo en la línea”, detalla Carles.
Esto se llevó a cabo en septiembre del año pasado, pero ya para enero de este año, se contó con el apoyo de Más Móvil para complementar el servicio con una línea de WhatsApp que también es atendida. “Notamos que había muchas llamadas silenciosas. La gente llamaba y se quedaba en silencio y no nos parecía que fuera alguien ocioso, más bien que era una necesidad de presencia, pero no se atrevían a hablar”, explica.
En 15 meses se han recibido más de 5,000 llamadas. En 11 meses con la línea de WhatsApp ya se está llegando a los 4,000 mensajes.
“Nos sorprendió mucho la cantidad de llamadas en donde atendemos ansiedad, depresión, algunas pérdidas, algunos lutos, o sencillamente no sabes lo que tienes, y quieres conversar. Estas situaciones nos ofrecen datos. Ya sabemos cuál es la población que más llama - de 30 a 39 años-, cuáles son las áreas que más llaman - Panamá, Panamá Oeste, Chiriquí-. Con estos datos se pueden ir estableciendo estrategias más directas y efectivas.
Tomando en cuenta justamente que para llegar a la población joven hay que recurrir a medios diferentes, en conjunto con la empresa El Joint, el Mides está lanzando el proyecto Háblalo.
Se trata de “Há-bla-lo” un libro que más que largas lecturas, recuerda a jóvenes y adolescentes que pueden hablar sobre su salud mental. La publicación ofrece mensajes positivos presentados con diseños novedosos. “Cada cierto número de páginas hay prácticas, ejercicios, consejos y propuestas de una manera divertida, directa. Con esto queremos sencillamente decirle, ‘háblalo’, compártelo. Está bien hablar del tema, está bien no sentirse bien. Que se regularice el hecho de hablar sobre lo que te pasa”.
Para este proyecto se busca empresas que deseen patrocinar algunos ejemplares que serán distribuidos en escuelas, hospitales, salas de espera, restaurantes o en estaciones del metro, en todos los lugares en donde una persona pueda abrirlo y ponerle color a su vida.
“No somos el MINSA, pero creo que ese huequito de la vulnerabilidad de esa gente que tiene una tristeza y quizás no les da, según ellos para ir a un doctor, nosotros le podemos decir, “Sí, ven. Te ayudamos. Puedes ir a un grupo y los remitimos a otras áreas como para que tenga alternativas.
Un nuevo programa que ofrecerá el Mides es el Programa de Crianza Responsable y Amorosa, una herramienta tecnológica que, mediante una aplicación móvil y un canal de WhatsApp, enviará mensajes, materiales y actividades organizadas en módulos interactivos a padres que deseen tener una guía. Este formato digital permitirá que las familias reciban acompañamiento constante y personalizado, convirtiéndose en una herramienta práctica y cercana para promover una crianza libre de violencia en todo el país.
“En el momento que se lance y veamos la cobertura que va teniendo, se le irán haciendo modificaciones, pero son programas muy sencillos que están ayudando a mucha gente y tenemos mucha esperanza puesta en esto. No a todos les podemos llegar de la misma manera y pienso que es una herramienta muy valiosa con la que vamos a contar”, asegura.
Cada uno de estos programas se sostiene con información recopilada en diferentes investigaciones y estudios. “Para establecer programas específicos, tenemos los índices de pobreza multidimensional. De acuerdo con este estudio, ciertamente las áreas más vulnerables que tenemos son las áreas comarcales. Pero este índice de pobreza multidimensional debemos observarlo con una cosmovisión indígena, porque sentimos que en muchos de estos programas que hemos llevado a las diferentes regiones, las regiones que menos respuestas positivas recibimos son las comarcales y quizás se deba a que ellos no ven la pobreza como nosotros, ni las necesidades básicas como nosotros”, analiza.
El éxito de los programas dependerá mucho de si estos se ajustan al modo de vida y la cultura de las poblaciones específicas. Y en ello se está trabajando para tener resultados cada vez mejores, que favorezcan a estos grupos humanos y permitan una mejor inversión de los recursos utilizados.
Asimismo, se suma la información e ingresos per cápita y el estudio de Condición de Vida y Bienestar. “Tenemos de dónde obtener la información, toda es valiosa y tratamos de usarla de la mejor manera”.
Otra pieza del engranaje de las ayudas sociales son las Organizaciones no Gubernamentales sin fines de lucro que atiende población vulnerable. Algunas de ellas atienden a la niñez, ya sea porque dan albergue a niños, niñas y adolescentes para que puedan asistir a una escuela, o porque los protegen de algún riesgo y por ello son remitidos por la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (Senniaf) para su atención. Está la población que recibe apoyo por situaciones de salud y/o desnutrición, así como la población de adultos mayores.
Estas organizaciones, para que reciban un subsidio estatal deben llenar una solicitud y presentar su programa para recibir una evaluación.
Las organizaciones que reciben el subsidio se comprometen a todos los meses presentar un informe mensual los cinco primeros días de cada mes. Este reporte será revisado por un contable y una trabajadora social que les darán seguimiento.
“Son 84 proyectos de los cuales tenemos 67 como ‘un relojito’”, considera la ministra, o sea que cumplen al 100% con los requisitos legales establecidos para la ejecución de proyectos y programas sociales. Las demás organizaciones están siendo monitoreadas y “estamos luchando con ellas porque la necesidad existe, entonces las llevamos de la mano”.
Este logro refuerza la política de transparencia, rendición de cuentas y fiscalización que impulsa la Oficina Nacional de Administración de Subsidios Sociales (ONASS), cuyo objetivo es garantizar que los recursos del Estado se administren con responsabilidad y lleguen efectivamente a la población prioritaria del país.
A algunas organizaciones se les ha retirado el subsidio “porque sus fines no eran de ayuda social o no llegaban a las poblaciones que se habían comprometido”, admite la titular, pero esto no debe impedir que quienes estén realizado una labor humanitaria importante no puedan presentar una solicitud para recibir ese subsidio. “Estamos tratando de llegar a la gente que está llevando bienestar”, asevera la ministra, un trabajo en el que muchas manos se pueden unir.