Plan de Ordenamiento Territorial, antídoto y vacuna
- 16/04/2026 00:00
No todas las ciudades del país cuentan con un POT. El Miviot tiene como meta impulsar algunas ciudades al completar esta normativa que funciona como una prevención al futuro desarrollo o como una solución a problemas que ha sufrido la población por algún tiempo
Contenido presentado por el Miviot
El Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de la ciudad de Panamá se aprobó en el 2021. Esto significa que tiene escasamente cinco años de haberse implementado. Si bien existía un plan normativo desde 2002, este estaba quedando desfasado con el paso del tiempo. Con el POT, la ciudad ya tiene un instrumento por el cual regirse, pero que requiere del seguimiento, tanto de las autoridades como de las comunidades para manifestarle sus inquietudes, así como para acuerparles en su cumplimiento.
Mientras más involucrada esté la ciudadanía, estará más informada y menos reactiva a las decisiones que se tomen sobre sus territorios. “Se puede ir construyendo la confianza que se necesita para que la comunidad no sienta que cada acción que toman será en su perjuicio”, considera Frank Osorio, viceministro de Ordenamiento Territorial del Miviot.
“Quienes participan en las instancias de participación ciudadana usualmente lo hacen cuando sienten que las decisiones que se van a tomar les afectarán negativamente”, detalla Osorio. Sin embargo, la ciudadanía es un actor principal en estos procesos, porque son ellos quienes conocen su territorio, viven allí y saben cuáles son sus principales necesidades y preocupaciones.
“Los planes deben beneficiar a la mayoría, si bien es muy difícil que todo el mundo esté satisfecho con una sola visión”, asevera el viceministro. No solo se debe buscar el acuerdo en la ciudadanía, sino entre el resto de los actores que forman parte de esta ecuación. Y es que se trata de un trabajo complejo que requiere de la colaboración de muchas instituciones.
“Un esfuerzo que debemos hacer y que a través de un plan de ordenamiento puede ir mejorando es el de la coordinación interinstitucional”, opina. “Hacer un POT y aplicar un plan no es un ejercicio que hace el Miviot de puertas hacia dentro. Es un ejercicio de puertas hacia afuera porque requiere de un análisis en capas”, agrega.
Primero, detectar las áreas de vulnerabilidad, estableciendo claramente dónde es riesgoso establecer asentamientos y si hay áreas que deben ser protegidas; dónde deben establecerse las áreas donde se realizarán las actividades económicas y las áreas de vivienda. Dependiendo de estas, qué tipo de infraestructuras deben realizarse, como carreteras, suministro eléctrico y de agua, entre muchos otros elementos. Esto implica que el resto de las instituciones involucradas con estas tareas tomen parte activa.
En el caso de ciudades con densidades de población alta y con determinado grado de desarrollo, como Panamá, en donde se ha evidenciado una pobre implementación de la planificación realizada, el POT ayudará a resolver los problemas que se han presentado ya, mientras que, en el caso de ciudades intermedias, evitará que lleguen a sufrir estas afectaciones.
“El POT en algunos casos es una vacuna y para otros es un antídoto. Es antídoto, cuando ya tienes el problema y vamos a ver cómo en adelante se mejora. Pero es una vacuna, por ejemplo, en un distrito como Santa Isabel en Colón, que aspira a desarrollarse de manera organizada, que aspira a un desarrollo turístico sostenible. Estamos apoyándolos en su plan de ordenamiento porque quieren desde ya, poder asegurar una organización del terreno y no dentro de 15 años enfrentar problemas a raíz de un crecimiento sin orden”, cuenta Osorio.
Además de Panamá, los distritos de David, Soná, Santiago, Bocas del Toro, Taboga y Pedasí cuentan ya con un POT, aprobado y en implementación. Otros distritos llevan avanzado un buen trecho. Santa Isabel (Colón) tiene entre un 70 y 80% de avance. Boquete y Tierras Altas, en Chiriquí, van sobre el 95%.
El Miviot ha rescatado el esfuerzo que en Bugaba inició entre 2013 y 2015, pero no concluyó. “Nos hemos propuesto actualizarlo para que pueda ser aprobado, porque este proceso se pagó con recursos públicos y además, porque se necesita. En esta administración hemos procurado rescatar todos esos esfuerzos que se venían haciendo para que concluyan porque los distritos lo necesitan”, resalta.
Los distritos de Arraiján y La Chorrera llevan arriba del 95%. “La expectativa es que este año se pueden aprobar, porque si bien el plan les va a venir muy bien, hay que reconocer que les está llegando por lo menos 15 años tarde”, lamenta. Y para el próximo año y el 2028 se pretende completar el plan de ordenamiento de Penonomé y Chitré. El distrito de San Miguelito trabaja en su POT con sus propios recursos, tal como lo hizo la ciudad de Panamá. En el resto del país, los planes han sido financiados por el Gobierno Central.
La Ley 6 de Ordenamiento Territorial cumplió 20 años el pasado primero de febrero. Esta ley da la responsabilidad a los municipios de formular sus propios planes de ordenamiento, cosa que no se ha logrado a excepción de Panamá, que fue aprobado en 2021 y el de San Miguelito que está en evaluación y podría ser aprobado este o el próximo año.
“Hay que entender que la enorme mayoría de los municipios están subsidiados y el Gobierno Central tiene que apoyarles, porque no hacerlo tiene un costo mucho mayor. Si planificar cuesta uno, reaccionar 10 ó 15 años después nos cuesta 50”, afirma.
Osorio visitó recientemente la provincia de Veraguas donde nueve distritos se han agrupado para solicitar ayuda al Miviot para elaborar sus planes de ordenamiento.
“Son municipios que en su mayoría no superan los 20,000 habitantes, pero que encuentran la necesidad urgente de un POT, porque entienden que el hecho de que sean territorios rurales sin normativa urbanística, puede desincentivar la inversión en ellos.
“Para mí fue bastante importante escuchar a nueve alcaldes perfectamente organizados de diferentes afiliaciones políticas, pero todos con un mismo norte: ‘ayúdennos a desarrollar planes de ordenamiento para poder garantizar un desarrollo equilibrado y sostenible de nuestros territorios’”.
Otra prioridad para el Miviot es la de estructurar un plan estratégico que ayude a definir cuáles deberían ser los siguientes distritos en desarrollar sus POT, desde una visión técnica, tomando en cuenta las características y vocaciones de cada una de estas comunidades.
“Hemos estado trabajando y conversando con agencias internacionales como ONU Habitat y estamos en colaboración para poder llegar a un convenio que nos puedan apoyar en la construcción de un Plan Nacional de Ordenamiento Territorial”. El Miviot ha tenido adicionalmente acercamientos con la CAF (Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Este plan nacional se vislumbra como una serie de lineamientos estratégicos a nivel macro que definen hacia dónde quiere ir el país, qué áreas quiere desarrollar, qué áreas quiere conservar, dónde se quiere potenciar ese desarrollo turístico, bajo qué logística y luego, a nivel regional, desarrollar planes distritales que estén a cargo de los gobiernos locales. “Nos interesa mucho que los planes que se hagan estén muy asociados al interior del país, sabiendo que el ordenamiento territorial es importante desde antes que los territorios se desarrollen sin planificación”, confirma.
Con el ordenamiento territorial, proyectos como la Línea 3 del Metro y el Ferrocarril hacia Chiriquí dejan de ser meros sistemas de transporte para convertirse en potenciadores de desarrollo territorial.
“El ferrocarril hay que verlo como un ecosistema. Entre Panamá y David hay muchas regiones que tienen una vocación turística. Hay algunos aeropuertos intermedios. Hay algunos proyectos de desarrollo de puertos, tanto en la costa como puertos secos. Está toda la posibilidad de consolidar algunas áreas de producción agrícola que puedan transportar toda su carga. En la medida en que el ferrocarril ayude a articular todos estos esfuerzos puede ser muy exitoso para el país”, destaca Osorio.
El papel del ferrocarril dependerá del ordenamiento territorial que se establezca en los territorios por donde atraviesa. “Considerando que gran parte del país no tiene POT ni planes normativos, casi que cualquier cosa puede ir en cualquier parte, lo que se quiere es poder utilizar ese ferrocarril como articulador del desarrollo”, aclara.
En cuanto al Metro de Panamá, “es un logro enorme que el país ha tenido. Ya somos un país que tiene especialistas en temas de metro. Ya las personas confían en que el metro es una solución muy beneficiosa para su vida en cuanto a la movilidad y esto es bastante positivo porque hoy día el ferrocarril, digamos, es una promesa porque la gente no está experimentando viajar en ferrocarril. Hay mucho por hacer, pero ciertamente el gran proyecto del ferrocarril a través de ese ordenamiento territorial sí tiene como referencia cuáles han sido todas esas lecciones buenas que se han aprendido del Metro de Panamá”, concluye.