La misión del Mides es transformar la vida de la gente

Beatriz Carles, ministra del Mides
Con una mayor fiscalización se ha logrado llevar los programas de ayuda a quienes verdaderamente lo necesitan.
El Mides subsidia ONG que cuentan con programas de apoyo a la niñez y adultos mayores.
La red de Caipi atenderá a unos 600 niños más.
En 17 meses de administración se ha logrado incluir a 6,142 nuevos beneficiarios de programas de transferencia monetaria condicionada.
  • 04/02/2026 00:00

La ministra Beatriz Carles está consciente de que, aunque los subsidios no resuelven problemas, son una ayuda para subsistir. Por ello, estas ayudas deben llegar a quienes realmente lo necesitan. El verdadero reto es lograr que estas personas puedan valerse por sí mismas

Para Beatriz Carles, titular del Ministerio de Desarrollo Social, su meta más importante no es hacer crecer programas de ayuda para la población necesitada. Lo más relevante es “hacer todo con transparencia y mantener la fiscalización en todo”. Y esto se debe a una sencilla razón: En cualquier ministerio, si haces algo malo, es malo, pero si lo haces en este ministerio es terrible, porque aquí estamos trabajando con una población vulnerable”, analiza.

Pero además de ser muy transparentes, la ministra considera que “se debe quitar de la mente a la gente que somos un ministerio de subsidios, porque el subsidio no ha solucionado ningún problema”. Programas económicos como 120 a los 65 o Ángel Guardián, para personas con discapacidad, son programas que ayudan a estas personas a subsistir. “Y son necesarios porque si no, no subsisten. Pero la misión de este ministerio debe ser transformarle la vida a la gente”, sostiene.

Por ello, el Mides se ha empeñado en depurar los listados de beneficiarios de estos programas. “No es un secreto que ha habido recortes porque encontramos un país muy golpeado económicamente y eso nos obliga a limpiar todos los programas y cubrir lo más posible. Ayudar a quien realmente lo necesita”, dice enfáticamente.

En el caso de los programas de transferencia monetaria condicionada, con una población de beneficiarios de unas 186,000 personas, no se tenía información de alrededor de 100,000.

Hace un año, según información del ministerio, más de 100,000 beneficiarios no contaban con la Ficha Única de Protección Social (FUPS) registrada en la plataforma del Registro Nacional de Beneficiarios (RENAB), lo que generaba dudas sobre el cumplimiento de los criterios para recibir la ayuda estatal. En ese momento, solo el 25% de los beneficiarios tenía aplicada dicha herramienta socioeconómica.

“Hemos tenido que ir puerta a puerta de nuestros beneficiarios a conseguir la información y ver si todos estos beneficiarios son elegibles para los programas en los que están desde hace años. A la vez de no tener esa información teníamos una lista de espera de más de 35,000”, informa Carles.

La actualización de datos, gracias al trabajo de los equipos de trabajadores y promotores sociales, ha avanzado hasta contar con el 87% de estas fichas únicas. Además, se han ido incorporando algunas de las solicitudes presentadas.

“No hemos podido incluir a los 35,000 porque necesitamos el recurso. Y quizás cuando hacemos esas revisiones es muy duro decir, ‘en este mes sacamos a 1,000 personas porque no eran elegibles, pero es la manera de que estos programas lleguen a los beneficiarios en los que se pensó cuando se crearon los programas”, explica. Sin embargo, en 17 meses de administración se ha logrado incluir a 6,142 nuevos beneficiarios.

Las provincias con mayor número de nuevas inclusiones son: Panamá (1,165), Chiriquí (1,307) y la Comarca Ngäbe-Buglé (885). Por programa, los resultados del último ciclo fueron: 120 a los 65: 4,048 personas incorporadas, Red de Oportunidades: 923, Ángel Guardián: 986, Bono Alimenticio de SENAPAN: 185

Visitas y fiscalización

Estas revisiones se han extendido a todos los programas, pues de acuerdo con la ministra “no siempre se hacían todos los estudios para la asignación de las transferencias o de los beneficios”.

Se están utilizando los 150 puntos de pago en el país, donde se llevan las transferencias, para visitar a los beneficiarios en sus casas, ver en qué condiciones viven y verificar si su situación coincide con el reportado por el promotor que solicitó su inclusión.

La supervisión de los promotores, que realizan un trabajo delicado, lleva ya unos 4 meses y se ha adelantado bastante el proceso. Pero justamente por la naturaleza de este trabajo es necesario verificar que lo estén haciendo correctamente. “Puede ser que no tengan todo el entrenamiento requerido. Si es así, se vuelve a entrenar, pero habrá algunos que no están diciendo lo que deben. Por eso el monitoreo. Las necesidades son múltiples, son profundas y estamos tratando de llegar al que lo necesita”, refirma.

Programas de transformación

Conscientes de esa tarea de transformación, el Mides ofrece una variedad de programas formativos que van desde la alfabetización, hasta la formación en un oficio que les dé las herramientas a las familias necesitadas para valerse por sí mismas. El programa de alfabetización, en que la persona aprende a leer y escribir en un periodo de siete semanas se ha extendido. La intención es llevar a los participantes a completar el sexto grado.

“Ahora estamos ofreciendo un sistema nuestro, panameño, creado por el padre Fernando Guardia, que tiene muchos años de funcionar (Instituto Panameño de Educación por Radio) y ya tuvimos nuestro piloto del que completaron el primer grado 25 personas y 10 personas el segundo grado. La segunda etapa de este programa ya tiene 150 personas registradas”, cuenta.

“Se transforma la vida desarrollando el capital social de la gente, entrenándolos, dándole un poquito de insumo, ya sea una máquina de escribir, un curso de costura, enseñarlos a hacer alfarería, artesanías, un proyecto avícola o agrícola. Puede ser de diferentes maneras, porque las necesidades no son iguales en todos los lugares. Dependiendo de dónde están, vemos cómo los podemos ayudar, pero es desarrollando ese capital para que ellos logren salir de la vulnerabilidad económica en la que se encuentran. Con subsidios no lo van a lograr”, asegura.

Carles está consciente de que hay mucho por hacer y agradece el hecho de tener un equipo de trabajo comprometido con esos resultados, superando las jornadas de trabajo, participando en giras a lugares remotos. Y aunque los programas que proyecta no tengan los fondos para sostenerse, no impide que el ministerio tenga una programación sostenida por voluntariado y patrocinio de empresas que les han dado una mano.

El Centro de Formación y desarrollo de adolescentes (Cefodea) con capacidad de hasta 200 adolescentes que se deseen reinsertarse en el sistema educativo, reabrió luego de una limpieza profunda de sus instalaciones y el desalojo de una buena cantidad de chatarra.

“La empresa Ricardo Pérez nos ayudó en dos talleres, el de chapistería, el de mecánica, la Primera Dama nos ayudó con el equipo de informática y ya tenemos a unos cuarenta muchachos. Ya conseguimos fondos, ya vamos a hacer el taller de soldadura y ebanistería y vamos a estar en mejores condiciones para el próximo año en que queremos llegar a 100 adolescentes”.

La ministra reitera que, aunque no se cuenta con los recursos para echar adelante todos los programas que se quisiera tener, “estamos tratando, con lo que hay, de hacer lo mejor”.

“Tenemos un programa tercerizado, lindísimo en donde podríamos llegar a 30,000 y niños de primera infancia. Para el 2026 no va a ser, pero lo estamos proponiendo para el 2027”, asegura.

A diferencia de los Caipi, proyecto costoso por sus infraestructuras, este proyecto utiliza infraestructuras mucho más sencillas, a las que los niños quizás no acudan todos los días, pero con las que se puede llegar a áreas más remotas en donde hay más necesidad.

“Actualmente contamos con 95 Caipi donde atendemos a unos 2,500 niños y esperamos llegar a más de 3,000, pero con este proyecto podríamos llegar a 33,000 niños por área. Estamos hablando de otras proporciones que ahora mismo no alcanzamos”, reconoce.

“Ahora mismo estamos remendando muchas de las cosas y tratando de hacerlas bien, con transparencia y dándole el seguimiento para que no se nos escape nada. Este es un ministerio muy lindo y una vez que podamos salir de esta crisis en la que el país se encuentra, vamos a poder llegar y hacer”, concluye.