Justo Arosemena y la expansión colonialista de los Estados Unidos 1856 II parte
- 16/08/2026 00:00
En 1856, Justo Arosemena alzó la voz contra el expansionismo de Estados Unidos
El año del conflicto, el 15 de abril de 1856, el Dr. Justo Arosemena escribió un opúsculo intitulado: Contra la Expansión colonialista de los Estados Unidos. Ese 15 de abril surgió el brote de insurgencia que se propagó en la ciudad de Panamá, alteró la normal actividad de la ciudad de tránsito. Un hecho acontecido cerca de la estación del ferrocarril en el área de la Ciénaga por el choque de norteamericanos y paisanos llegó a convertirse en disputa que alcanzó los diarios extranjeros, y provocó de parte de los Estados Unidos denuncias que al final fueron solventadas a través de una indemnización que exigió los Estados Unidos.
El discurso expresivo y patriótico afirma lo siguiente: “Hace más de veinte años el Águila del Norte dirige su vuelo hacia las regiones ecuatoriales. No contenta con haber pasado sobre gran parte del territorio mejicano, lanza su atrevida mirada mucho más acá. Cuba y Nicaragua son sus presas del momento, para facilitación de las comarcas intermedias y consumar sus vastos planes de conquista en un día no muy remoto. “(El Pensamiento Político en los Siglos XIX y XX. Tomo p. 178)
Mientras tanto el Dr. Arosemena reflexiona y expone entre tanto: “Colombia duerme”
Lo que implica que, ante la impasividad de Colombia, los pueblos hermanos le parece el mayor de los descuidos y el desinterés más inocente. La figura o el dibujo de Arosemena lo presenta la rapidez con que el águila del norte quiere clavar sus garras del Condor. Ese sueño es una imitación y la confianza que tiene Colombia. Entonces según el autor escribe: “¿No veis que se mueve?” No está aturdida y sus ojos se abren. “Ella tiene toda su conciencia del deber y de su fuerza.” Ante este gesto no hemos entendido que a los Estados Unidos le “hemos entregado el puesto del comercio universal.”
Prosigue en que se ha sido extremadamente generoso a la compañía “empresaria del camino interoceánica.” Y sigue reiterando ante los hechos del ferrocarril con las ganancias casi absolutas para los Estados Unidos. Si al entregar un pedazo de tierra no se comprendió que eso significaba haberlo entregado a especuladores implacables.
Con apego a la realidad discordante de la distribución de la riqueza Arosemena lo explica: “Pero aún es tiempo, si Colombia despierta. Aún pueden salvarse nuestra raza y nuestra nacionalidad... Aún puede encerrarse allí y medrar por largos siglos nuestra importante raza.” (Contra la expansión p. 178)
Aparte de la impasividad o lucha contra el Águila. Incluyendo la diaria de la realidad del latino hay un deber que cumplir. Lo primero contrarrestar la raza enemiga. Es urgente cohesionar nuestra nacionalidad. Agrega si los pueblos latinos, no creen en establecer un gobierno común la nacionalidad política no existe, y sin ella “la nacionalidad de la raza como raza son del todo precarias. (p.179)
Entonces habrá de ser iconoclasta ante las teorías de dominación del norte, es por eso de la grandeza de los Estados Unidos. Así, lo explica Arosemena de la siguiente manera: “Los norteamericanos lo han comprendido así, desde el principio. Lo que ellos llaman Destino Manifiesto, que no es, sino una desmedida ambición, se funda no tan solo en la alta idea que tienen de sí mismos, sino también en la feliz combinación de sus instituciones políticas. Desde su independencia vislumbraron acaso por instinto que un estado republicano pide estrechos límites.” (p.179)
Si el norte prosigue sin atentar con nuestra raza habrá un vínculo, de lo contrario volara el Condor segador con afiladas garras. Pero que se podría agregar a los principios de Arosemena contra el Águila del norte. El elevar un ideario, contra la usurpación de las comarcas, tierras y países latinos y caer sobre la pesada carga de sus cañones. Pero Arosemena no pudo observar lo que vivimos hoy. Tal como parafraseándolo: aparecerán los fantasmas de los infernales nubarrones grises de la tempestad de la noche de un 20 de diciembre con su causa justa.
El año del conflicto, el 15 de abril de 1856, el Dr. Justo Arosemena escribió un opúsculo intitulado: Contra la Expansión colonialista de los Estados Unidos. Ese 15 de abril surgió el brote de insurgencia que se propago en la ciudad de Panamá, alteró la normal actividad de la ciudad tránsito. Un hecho acontecido cerca de la estación del ferrocarril en el área de la Ciénaga por el choque de norteamericanos y paisanos llegó a convertirse en disputa que alcanzo los diarios extranjeros, y provocó de parte de los Estados Unidos denuncias que al final fueron solventadas a través de una indemnización que exigió los Estados Unidos.
El discurso expresivo y patriótico afirma lo siguiente: “Hace más de veinte años el Águila del Norte dirige su vuelo hacia las regiones ecuatoriales. No contenta con haber pasado sobre gran parte del territorio mejicano, lanza su atrevida mirada mucho más acá. Cuba y Nicaragua son sus presas del momento, para facilitación de las comarcas intermedias y consumar sus vastos planes de conquista en un día no muy remoto. “(El Pensamiento Político en los Siglos XIX y XX. Tomo p. 178)
Mientras tanto el Dr. Arosemena reflexiona y expone entre tanto: “Colombia duerme”
Lo que implica que, ante la impasividad de Colombia, los pueblos hermanos le parece el mayor de los descuidos y el desinterés más inocente. La figura o el dibujo de Arosemena lo presenta la rapidez con que el águila del norte quiere clavar sus garras del Condor. Ese sueño es una imitación y la confianza que tiene Colombia. Entonces según el autor escribe: “¿No veis que se mueve?” No esta aturdida y sus ojos se abren. “Ella tiene toda su conciencia del deber y de su fuerza.” Ante este gesto no hemos entendido que a los Estados Unidos le “hemos entregado el puesto del comercio universal.”
Prosigue en que se ha sido extremadamente generoso a la compañía “empresaria del camino interoceánica.” Y sigue reiterando ante los hechos del ferrocarril con las ganancias casi absolutas para los Estados Unidos. Si al entregar un pedazo de tierra no se comprendió que eso significaba haberlo entregado a especuladores implacables.
Con apego a la realidad discordante de la distribución de la riqueza Arosemena lo explica: “Pero aún es tiempo, si Colombia despierta. Aún pueden salvarse nuestra raza y nuestra nacionalidad... Aún puede encerrarse allí y medrar por largos siglos nuestra importante raza.” (Contra la expansión p. 178)
Aparte de la impasividad o lucha contra el Águila. Incluyendo la diaria de la realidad del latino hay un deber que cumplir. Lo primero contrarrestar la raza enemiga. Es urgente cohesionar nuestra nacionalidad. Agrega si los pueblos latinos, no creen en establecer un gobierno común la nacionalidad política no existe, y sin ella “la nacionalidad de la raza como raza son del todo precarias. (p.179)
Entonces habrá de ser iconoclasta ante las teorías de dominación del norte, es por eso de la grandeza de los Estados Unidos. Así, lo explica Arosemena de la siguiente manera: “Los norteamericanos lo han comprendido así, desde el principio. Lo que ellos llaman Destino Manifiesto, que no es sino una desmedida ambición, se funda no tan solo en la alta idea que tienen de sí mismos, sino también en la feliz combinación de sus instituciones políticas. Desde su independencia vislumbraron acaso por instinto que un estado republicano pide estrechos límites.” (p.179)
Si el norte prosigue sin atentar con nuestra raza habrá un vínculo, de lo contrario volara el Condor segador con afiladas garras. Pero que se podría agregar a los principios de Arosemena contra el Águila del norte. El elevar un ideario, contra la usurpación de las comarcas, tierras y países latinos y caer sobre la pesada carga de sus cañones. Pero Arosemena no pudo observar lo que vivimos hoy. Tal como parafraseándolo: aparecerán los fantasmas de los infernales nubarrones grises de la tempestad de la noche de un 20 de diciembre con su causa justa.