Entrega especial: Las primeras enfermeras del Hospital Santo Tomás

  • 12/05/2026 12:00

Las tareas de las mujeres, a principio de la República, eran de carácter doméstico y dedicadas a las labores de maestras. Qué lejos estaban de poder integrarse a la actividad productiva e intelectual más allá de la recitación y la formación moral de los niños. Sin embargo, la realidad del nacimiento de niños desde el siglo XIX, hizo que se dedicaran a las tareas de parteras y fueran respetadas por ser las salvadoras del nacimiento de los niños.

Un grupo anónimo de mujeres dedicadas a la tarea de ser parteras en todos los rincones de nuestra campiña y de la capital solucionó la escasez de médicos. Sumidas en una labor ancestral sin equipos y sin técnicas científicas modernas y con una vasta experiencia, ellas dominaron el parto de niños y su posterior atención.

La Escuela de Enfermería

Con su experiencia y su larga gestión en la ciencia médica, la Dra. Lidia Sogandares explica al respecto: “Las mujeres en las tareas del cuidado de la salud es tan antigua como la historia de la humanidad; sanadoras comadronas y parteras empíricas son algunos de los nombres con los que se las ha conocido y conoce todavía.” (Vannie Arrocha. La Doctora Sogandares. La Primera Médica Panameña. p. 14) Ante esta realidad el promotor indiscutible de reforzar el trabajo de las parteras fue el Dr. Ciro L. Urriola quien presentó un proyecto, que se transformó en la Ley 19 de abril de 1904. Este proyecto se validaría en un terreno al lado del Hospital Santo Tomás, una especie de anexo con doce camas con el objetivo de crear un colegio de parteras, quienes recibirían, terminados sus estudios, un diploma de comadronas y parteras.

Concluido el curso las estudiantes deberían servir al hospital durante dos años. En su plan de estudios se contemplaba formación práctica y científica correspondiente a los estudios y conocimientos de la época.

La nueva escuela fue susceptible a criticas, ya que se dudaban de la formación y posibilidad que ejercieran adecuadamente la misión de parteras. Utilizando la excusa del costo de mantenimiento que era elevado, trataron de anular su empeño; pero, finalmente, los resultados fueron superiores a las expectativas.

Los médicos siempre desempeñaron atención a los pacientes con la excepción de finales del siglo XIX, cuando la Hermanas de la Caridad ocupaban un Monasterio, según Armando Reclus, en Exploraciones a los Istmos de Panamá y Darién. En el Monasterio de la Concepción se instaló un hospital y un grupo de las hermanas pasaron al Hospital Santo Tomás. La labor de estas religiosas tuvo en su dirección al Hospital de Ancón en 1882, hospital de Extranjeros y Santo Tomás.

Mediante Decreto de 14 de diciembre de 1908, se fundó la Escuela de Enfermería en el Hospital Santo Tomás. Se encontraban laborando 12 enfermeras europeas y se dispuso que el salario de las panameñas sería igual al establecido para las extranjeras. Se dieron diferencia por el status y días libres que brindaba el hospital de la zona del Canal donde se le daba seis semanas de vacaciones con remuneración. La alternativa del hospital de la zona brindaba más días de descanso remunerado.

Las exigencias eran marcadas y las autoridades nacionales, al analizar la realidad laboral, tenían que encontrar un plan que satisficiera a las enfermeras y les garantizara su estabilidad. La Junta Directiva del Santo Tomas discutieron las alternativas y llegaron a la conclusión de emular el plan del hospital de la Zona. Así, se ejecutó la alternativa. El cargo de la directora de la Escuela de Enfermería recayó en María L. Aguilar, nacida en Cuba, con la coordinación de Luisa Brakermejer de nacionalidad alemana. Estas enfermeras alemanas y de varios países europeos empiezan a arribar a nuestro suelo desde 1889.

Los informes de la directora de la Escuela de Enfermería María L. Aguirre constituyen una referencia histórica de extrema importancia y contenido. Así, escribió en su informe lo siguiente: “Debo manifestar que desde entonces que no he omitido esfuerzo alguno para mejorar la Escuela en todo me he dado é instruir a las alumnas en todo aquello que reporta beneficio al hospital habiendo dado clase sobre asepsia, antisepsia, técnica hipodérmica, ginecología, cuidado con materiales de Salas que está bajo su responsabilidad y temperatura, pulso soluciones y medios de capacidad, etiqueta hospitalaria y profesional modificando sus formas sociales, con las que hay que sostener grandes luchas y adaptar de ellas a esta profesión.” (Memoria de Obras Públicas. 1910 p. 52)

La enfermera en jefa explicaba a las estudiantes el estado del paciente y sus síntomas. En este caso, orientado por el Dr. Gómez Sánchez y Brakemayer quien dictaba clases de Obstetricia, Miología, Fisiología del Aparato Locomotor. Este escrito es un homenaje a todas las enfermeras de este gran país.