Entrega especial El Siglo: Clara González: Más allá de ser la primera abogada panameña

Estudios
  • 04/10/2026 00:00

Abogada, educadora y feminista, Clara González rompió barreras y dejó una huella imborrable en la historia panameña

Clara González de Behringer es una de las figuras más trascendentales en la historia panameña. Abogada, educadora, activista y servidora pública, González dedicó su vida a desmantelar las barreras jurídicas y sociales que relegaban a la mujer a una ciudadanía de segundo orden en la primera mitad del siglo XX . Su legado no solo transformó el marco legal e institucional de Panamá, sino que trazó el camino hacia la igualdad de género en toda la región.

Nacida el 11 de septiembre de 1900 en la ciudad de Remedios, provincia de Chiriquí, Clara González creció en una época de profundas transformaciones e inestabilidad política tras la separación de Panamá de Colombia en 1903. Cursó estudios magisteriales y ejerció la docencia mientras avanzaba en su formación académica superior: “Comenzó sus estudios de derecho en 1919, cuando la Ley 35 del 10 de marzo de ese año sobre Instrucción Pública le permitió el acceso a esta enseñanza. Se había graduado como maestra en la Escuela Normal de Institutoras en 1917, y desde entonces había ejercido su oficio, primero en Natá y, en sus años de estudiante nocturna del Instituto Nacional, en la Escuela Manuel J. Hurtado de la capital.” (Marco Serra, 2023, p. 17).

En 1922, González hizo historia al convertirse en la primera mujer panameña en obtener la Licenciatura en Derecho. Su trabajo académico de graduación abordó de manera pionera la realidad social de su época: “Presenta el 14 de junio de 1922 su trabajo de graduación, para obtener su título de Derecho y Ciencias Políticas, y lo sustenta el 25 de julio del mismo año, en el aula máxima del Instituto Nacional. Se trata de un estudio jurídico y sociológico del estatus de la mujer panameña, a principios del siglo XX, en ámbitos que van desde el derecho civil hasta el derecho constitucional y constata la desigualdad que padecía la mujer en Panamá para esa época.” (Juncá Wendehake, 2023, p. 9).

Sin embargo, este triunfo profesional se chocó con las leyes discriminatorias del sistema patriarcal imperante en ese momento, que vedaban el ejercicio de la abogacía a las mujeres. Lejos de amedrentarse, emprendió una intensa campaña política y legal que culminó en la promulgación de la Ley 55 de 1924, la cual permitió finalmente a las mujeres ejercer el Derecho en el país. Consciente de que la lucha legal debía acompañarse de una movilización social organizada, Clara González cofundó en diciembre de 1923 el Partido Nacional Feminista (PNF) junto a destacadas educadoras e intelectuales como Sara Sotillo, Elida Campodónico y Rosa Navas. Como presidenta del PNF, articuló un programa integral que exigía el derecho al voto femenino, la igualdad jurídica y laboral (buscando la equiparación salarial y el acceso sin restricciones a cargos públicos), la protección a la infancia y la maternidad, y la educación popular para mujeres de escasos recursos. Bajo su liderazgo, el PNF fundó la Escuela de Cultura Femenina, un espacio pionero de instrucción ciudadana, historia, salud y artes aplicadas.

En 1927 viajó a Estados Unidos con una beca estatal para continuar estudios en la Escuela de Leyes de la Universidad de Nueva York, donde en 1929 obtuvo el Doctorado en Derecho, siendo la primera mujer latinoamericana en alcanzarlo. Fue también la primera representante de Panamá ante la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM). Entre 1941 y 1945 impulsó los Centros de Cultura Popular para Adultos y, el 30 de diciembre de 1944, fundó el Partido Unión Nacional de Mujeres, colectividad con un papel protagónico durante el rechazo al Convenio Filós-Hines (De León, 2022). Su tesis doctoral versó sobre la tutela y protección de la infancia desamparada, marcando su trayectoria pública posterior. A su regreso a Panamá, se desempeñó como profesora en el Instituto Nacional y en la recién fundada Universidad de Panamá, impartiendo las cátedras de Derecho Criminológico y Penología.

Tras décadas de activismo, el movimiento feminista logró en la Constitución de 1946 el reconocimiento pleno del derecho al voto y a la elección popular de las mujeres. Electa diputada suplente en la Asamblea Nacional Constituyente de 1945, promovió garantías para la familia, la igualdad matrimonial y la protección de menores. Posteriormente, lideró la creación del Tribunal de Menores en 1951, del cual fue la primera jueza durante más de una década, sentando las bases del derecho penal juvenil con un enfoque humanista. Se retiró de la vida pública en los años sesenta y falleció el 11 de febrero de 1990 en la Ciudad de Panamá.