Entrega especial de El Siglo: Elida Campodónico: vanguardia feminista, derecho y diplomacia
- 18/10/2026 00:00
Educadora, abogada y feminista, Elida Campodónico de Crespo rompió barreras en la lucha por los derechos de las mujeres
La historia de las conquistas sociales y políticas de las mujeres en Panamá encuentra en Elida Campodónico de Crespo (1894-1960) una de sus figuras más representativas. Educadora, abogada y activista feminista, su trayectoria estuvo vinculada al desarrollo educativo, la reivindicación de los derechos femeninos y la transformación de las instituciones jurídicas y políticas del país.
Hija de José Campodónico, comerciante y ganadero de ascendencia italiana, y de Josefa María Moreno, inició sus estudios primarios en Macaracas, continuó en Los Santos y, posteriormente, estudió en la Escuela Santa María, en la ciudad de Panamá. Más adelante, viajó con su hermano Domiluis a Bellinzona, Suiza, para especializarse en educación. En 1919 obtuvo el título de maestra normal de educación primaria, con preparación para enseñar español, italiano y francés, además de formación como maestra de jardín de infancia.
Al regresar a Panamá, se estableció en la capital y ejerció la docencia como profesora de Geografía e Historia en la Escuela Normal. Contrajo matrimonio con el educador José Daniel Crespo, con quien compartió iniciativas educativas y tuvo cuatro hijos. Ambos promovieron la formación de docentes de educación preescolar mediante el método Montessori, contribuyendo a la preparación de maestras de jardín de infancia en el país.
Su compromiso educativo se extendió al ámbito jurídico. Convencida de que el Derecho podía contribuir a enfrentar las desigualdades sociales y defender los derechos de las mujeres, ingresó a la Escuela Libre de Derecho. En 1935 obtuvo el título de abogada con la tesis La delincuencia de la mujer en Panamá, consolidando su participación en una profesión tradicionalmente dominada por hombres, después de la trayectoria pionera de Clara González.
Su ejercicio profesional estuvo acompañado por iniciativas de asistencia y reinserción social dirigidas a las mujeres privadas de libertad. “Por algún tiempo ejerció como abogada y a la vez fundó una asociación destinada a educar y a enseñar oficios dignos a las mujeres que sufrían cárcel. Elida participó en la fundación del Grupo Feminista Renovación y en 1923 fue Vicepresidenta del Partido Nacional Feminista.” (Staff Wilson,2007) Estas acciones reflejan la relación entre su práctica jurídica y su compromiso social, particularmente en la promoción de oportunidades educativas y laborales para las mujeres en situación de vulnerabilidad.
Campodónico desempeñó también un papel relevante en el movimiento feminista panameño. Su participación en el Grupo Feminista Renovación y en el Partido Nacional Feminista contribuyó a impulsar reivindicaciones relacionadas con los derechos civiles y políticos de las mujeres. Como vicepresidenta de esta organización en 1923, participó en un contexto de movilización por el sufragio femenino y la igualdad jurídica. Estos esfuerzos colectivos contribuyeron al proceso histórico que culminó con el reconocimiento constitucional del sufragio femenino en Panamá en 1946.
Su trayectoria trascendió los ámbitos educativo, jurídico y feminista cuando, en 1952, fue designada embajadora de Panamá en México. Desde esta posición, promovió la cooperación bilateral, especialmente en materia educativa. Staff Wilson (2007) destaca:
Elida fue, además, la primera mujer embajadora en América Latina, ocupando en 1952 la calidad de Embajadora de Panamá en México; cargo desde el que gestionó con el gobierno mexicano, más de trescientas becas para estudiantes panameños.
Esta labor evidencia la importancia que atribuyó a la educación como instrumento de desarrollo profesional y movilidad social, así como a la diplomacia como espacio para fortalecer los vínculos entre Panamá y México.
Elida Campodónico de Crespo ocupa un lugar significativo en la historia panameña por su contribución a la educación, el Derecho, el feminismo y las relaciones internacionales. Su trayectoria demuestra la convergencia entre formación profesional, participación política y compromiso social. El estudio de su vida permite comprender el papel de las mujeres en la ampliación de los derechos ciudadanos y en la construcción de instituciones educativas, jurídicas y diplomáticas durante la primera mitad del siglo XX.