El triunfo de Mireya Moscoso

  • 28/09/2026 00:00

Mireya Moscoso fue electa como la primera mujer presidenta el 5 de mayo de 1999, con 571,008 votos, equivalentes al 44,81 % de los votos válidos. Fue su segunda contienda presidencial, luego de perder en 1994 frente a Ernesto Pérez Balladares.

Las elecciones de 1999 estuvieron precedidas por un escenario político complejo, mientras se consolidaba el modelo democrático sin tutelas militares. El presidente Balladares aspiraba a la reelección inmediata y promovió una reforma constitucional, derrotada en referéndum. También impulsó primarias obligatorias en los partidos para escoger candidatos presidenciales.

Tras la derrota del referéndum, el PRD acudió a las primarias y eligió como candidato a Martín Torrijos (presidente 2004-2009), acompañado por Laurentino ‘Nito’ Cortizo (presidente 2019-2024). La fórmula quedó en segundo lugar con 481,988 votos, el 37,82 % de los votos válidos.

En las primarias del Partido Panameñista, Moscoso derrotó al banquero Alberto Vallarino, cuyo jefe de campaña fue el ingeniero Juan Carlos Varela (presidente 2014-2019). Vallarino obtuvo 222,459 votos en las elecciones generales de 1999. Moscoso, además, logró el respaldo de Cambio Democrático, partido fundado por Ricardo Martinelli (presidente 2009-2014).

Ese mismo año apareció en el escenario político-electoral Juan Carlos Navarro, quien posteriormente fue alcalde de Panamá por dos períodos, dirigió el PRD y aspiró a la Presidencia de la República.

Esa generación ha dirigido Panamá durante un cuarto de siglo, sin consolidar una visión de país compartida y llegando al poder con alrededor de un tercio de los votos. Hoy enfrenta una transición entre una generación que no termina de retirarse y otra que aún busca consolidarse.

Panamá atraviesa una coyuntura de cambio generacional. El desafío es decidir entre un cambio abrupto o una transición ordenada hacia lo nuevo. Solo una visión de país amplia y de largo plazo permitirá superar esta coyuntura y evitar que un país dividido termine eligiendo un presidente con apenas el 20 % de los votos.