El negocio que se cuela en el Metro
- 17/08/2026 00:00
En lo que va de 2026, se han aplicado 149 boletas en la Línea 1 y 136 en la Línea 2 por incumplimientos al Reglamento del Viajero.
Pedir dinero, vender productos o realizar actividades no autorizadas se ha convertido en una escena cada vez más frecuente en el Metro de Panamá, pese a que estas prácticas están prohibidas por el Reglamento del Viajero.
Usuarios aseguran que la situación se repite tanto de día como de noche y cuestionan si las normas realmente se están haciendo cumplir dentro de los trenes y estaciones. “Viajo todos los días y ya es normal que personas se suban pidiendo plata, como pasaba en los diablos rojos”, relató Allan Bedoya, usuario frecuente del sistema. Según los pasajeros, algunos recorren los vagones solicitando dinero, mientras otros aprovechan el trayecto para vender productos o realizar actividades comerciales.
Luis Torres, dirigente de los usuarios, reconoció que el Metro representa un alivio para la movilidad de miles de personas, pero advirtió que ya no hay presencia de policías como al inicio y que hace falta ponerle freno a quienes utilizan los vagones como espacio para pedir o vender.
Las cifras del Metro muestran que estas conductas ya han generado sanciones. En lo que va de 2026, se han aplicado 149 boletas en la Línea 1 y 136 en la Línea 2 por incumplimientos al Reglamento del Viajero. De ese total, 62 boletas corresponden a infracciones relacionadas con mendicidad, venta de bienes o servicios, distribución de publicidad o prensa gratuita, colocación de carteles y actividades artísticas sin autorización.
El Metro asegura que mantiene recorridos permanentes, vigilancia mediante cámaras y coordinación con los estamentos de seguridad para detectar y atender estas conductas.
Sobre la presencia policial, aclaró que la distribución de los agentes corresponde al Departamento de Planificación de la Unidad Policial del Metro, según las necesidades operativas y de seguridad.
La entidad también afirmó que evalúa continuamente las condiciones de seguridad y operación para realizar los ajustes necesarios, mientras los usuarios esperan que las reglas no queden solo en el papel y que el Metro mantenga el orden dentro de sus vagones y estaciones.