El fracaso del Congreso Anfictiónico de Panamá: causas políticas, divisiones regionales y obstáculos para la integración (III Parte)
- 12/07/2026 00:00
Las causas del fracaso del Congreso Anfictiónico de Panamá de 1826 y el posterior abandono del proyecto de una Confederación hispanoamericana son atribuidas por los historiadores a varios factores, tales como la distancia geográfica, la falta de articulación económica y las presiones internacionales de las grandes potencias. El análisis del historiador Germán A. de la Reza (2010) plantea una interpretación complementaria, según la cual el debilitamiento del proyecto se relacionó, principalmente, con las decisiones políticas internas de los gobiernos americanos durante el período de 1824 a 1828.
La propuesta de unidad regional se apoyaba en los tratados bilaterales de Unión, Liga y Confederación Perpetua, firmados entre la Gran Colombia y otros gobiernos americanos —como Perú, México, Chile y Centroamérica— entre 1822 y 1825. Estos acuerdos buscaban crear una alianza política, militar y diplomática que permitiera defender la independencia alcanzada y establecer mecanismos de cooperación entre las nuevas repúblicas (De la Reza, 2010). Este Tratado, en sus artículos, definía las bases de una alianza que garantizaba la unión de los pueblos de América una vez descolonizados, la consolidación de la soberanía y la búsqueda de elementos comunes de costumbres y tradición, para fortalecer a los jóvenes Estados frente a los imperios saqueadores (Gómez, 2010: 31).
También se persiguió una unión sociocultural entre “naciones de un origen común que han combatido simultáneamente por asegurarse los bienes de la libertad e independencia” (Tratado de Unión, Liga y Confederación Perpetua, [1826] 2010, p. 210). También se propuso la ciudadanía americana única: “Los ciudadanos de cada una de las partes contratantes gozarán de los derechos y prerrogativas de ciudadanos de la República en que resida [...]” (p. 210).
Por otra parte, en el plano político se buscó la unificación de las naciones asistentes como confederadas en la paz y en la guerra, mediante una “unión íntima y estrecha en todas y cada una de las partes” (p. 211), con el objeto de preservar la “soberanía e independencia de todas las potencias confederadas de América” (p. 211). Asimismo, se planteó la unión militar para la defensa mutua y se dieron algunas aproximaciones a la unión económica; no obstante, esta última propuesta, que debía ser introducida en la asamblea, no prosperó debido a la falta de apoyo y a la abierta oposición de México.
Eran acuerdos muy significativos que ponían en peligro la expansión y el poderío de Estados Unidos e Inglaterra. El intervencionismo de estos imperios tuvo un gran impacto en el fracaso de la propuesta, debido a las invasiones, bloqueos, anexiones territoriales, niveles críticos de endeudamiento externo y demás manipulaciones ejercidas sobre los gobernantes, las cuales estaban encaminadas a “desarticular a la comunidad hispanoamericana. Además, tal como sostiene Myrie Sánchez (2023), “en esa época los Estados Unidos eran tributarios de Europa en muchos aspectos; sus vínculos con el Zar de todas las Rusias, y su posición de mediadores entre los antiguos dominios españoles y las potencias europeas, les impedían figurar como parte integrante de una Confederación de pueblos interamericanos. “ (p.151)
El proyecto tenía tres objetivos principales: fortalecer la defensa común frente a posibles amenazas externas, crear una instancia de arbitraje para resolver conflictos entre los Estados y promover una mayor integración económica y política entre las naciones hispanoamericanas. La elección de Panamá como sede respondía a su ubicación estratégica como punto de conexión entre las diferentes repúblicas del continente (De la Reza, 2010).
Sin embargo, la distancia entre el ideal integracionista y los intereses particulares de los gobiernos participantes produjo una fragmentación política. Algunas naciones rechazaron participar plenamente debido a sus conflictos internos, diferencias diplomáticas y al temor de limitar su propia soberanía nacional. En este sentido, varios gobiernos priorizaron la consolidación de sus propios Estados antes que la construcción de una organización continental permanente.
Entre los principales obstáculos destacó la ausencia o participación limitada de algunos países convocados. Las Provincias Unidas del Río de la Plata mostraron resistencia al proyecto debido a sus diferencias con la influencia política de la Gran Colombia. Chile tampoco tuvo una participación efectiva por sus problemas internos, mientras que Bolivia, aunque compartía varios planteamientos bolivarianos, no logró enviar representantes debido a circunstancias políticas adversas.
Asimismo, la presencia de potencias externas generó tensiones dentro del Congreso. Estados Unidos participó como invitado, pero mantuvo una posición contraria a otorgar poderes supranacionales al organismo continental. Brasil, por su parte, debido a su estructura monárquica y sus intereses diplomáticos, decidió mantener distancia del proyecto (De la Reza, 2010).
El fracaso del Congreso Anfictiónico de Panamá se debió principalmente a la falta de consenso político y al predominio de los intereses nacionales sobre los objetivos comunes. Aunque el proyecto integracionista de Bolívar no logró consolidarse, el Congreso se convirtió en un importante antecedente de los posteriores esfuerzos de cooperación latinoamericana.