El Congreso Anfictiónico de Panamá y el sueño de la unidad latinoamericana

Congreso
  • 28/06/2026 00:00

(I parte)

En esta primera entrega se examinan los antecedentes históricos del ideal integracionista latinoamericano, surgido paralelamente a las luchas por la emancipación de los pueblos hispanoamericanos. Diversos historiadores, entre ellos Araúz y Pizzurno (1993) y De la Reza (2006), coinciden en señalar que el proyecto de integración hispanoamericana no fue una iniciativa exclusiva de Simón Bolívar, sino la expresión de una corriente de pensamiento compartida por numerosos próceres, intelectuales y estadistas latinoamericanos desde finales del siglo XVIII. Aunque el Congreso Anfictiónico de Panamá de 1826 tuvo en Bolívar a su principal impulsor, sus antecedentes ideológicos pueden rastrearse en propuestas formuladas varias décadas antes por distintos pensadores de la emancipación americana.

De acuerdo con De la Reza (2006), el primer esbozo de este ideal integracionista se remonta a 1791, cuando Francisco de Miranda propuso «formar de la América Unida una grande familia de hermanos». En su Carta a los Americanos, Miranda concebía la unión de los pueblos hispanoamericanos como una comunidad política sustentada en una historia, una cultura y unos intereses comunes. Esta visión pionera sentó las bases de un proyecto que, posteriormente, sería retomado y desarrollado por otros líderes independentistas.

La idea de la unidad continental fue adquiriendo una dimensión política más concreta en el siglo XIX cuando, en 1810, Juan Egaña y Juan Martínez de Rozas defendieron, en el Proyecto de Declaración de los Derechos del Pueblo de Chile, la necesidad de unir a los pueblos hispanoamericanos como garantía para su seguridad interior y exterior. A esta iniciativa también se sumaron figuras como José Gregorio Argomedo y Bernardo O’Higgins, para quienes la unión continental era un instrumento fundamental para consolidar la independencia y fortalecer la estabilidad política de los nuevos Estados.

También hubo otros pensadores y diplomáticos latinoamericanos que enriquecieron el proyecto unionista como es el caso de Cecilio del Valle, quien en 1822 propuso la convocatoria de un congreso general de las naciones americanas; de igual forma, Bernardo Monteagudo, quien, en 1825, elaboró un proyecto de confederación continental con planteamientos muy cercanos a los que, posteriormente, impulsaría Bolívar.

Si bien estas iniciativas evidencian una postura teórica, la integración americana era una aspiración compartida por amplios sectores de la dirigencia independentista y que el Congreso de Panamá representó la culminación de un proceso intelectual y político gestado durante varias décadas en distintos puntos de Hispanoamérica.

No obstante, hay que destacar que fue en el pensamiento de Simón Bolívar donde esta aspiración integradora alcanzó una formulación política más sistemática y una proyección continental más definida. En la Carta de Jamaica (1815), por ejemplo, Bolívar ya concebía la unidad americana como un proyecto políticamente deseable y potencialmente viable. Señala lo siguiente: “Es una idea grandiosa pretender formar de todo el mundo nuevo una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo. Ya que tiene un origen, una lengua, unas costumbres y una religión debería, por consiguiente, tener un solo gobierno que confederase los diferentes Estados que hayan de formarse; más no es posible porque climas remotos, situaciones diversas, intereses opuestos, caracteres desemejantes dividen a la América. ¡Qué bello sería que el istmo de Panamá fuese para nosotros lo que el de Corinto para los griegos! Ojalá que algún día tengamos la fortuna de instalar allí un augusto Congreso de los representantes de las repúblicas, reinos e imperios a tratar y discutir sobre los altos intereses de la paz y de la guerra, con las naciones de las otras tres partes del mundo. Esta especie de corporación podrá tener lugar en alguna época dichosa de nuestra regeneración, otra esperanza es infundada, semejante a la del abate St. Pierre que concibió el laudable delirio de reunir un Congreso europeo, para decidir de la suerte de los intereses de aquellas naciones.(Bolivar, Carta de Jamaica, p.6)”.

Como se aprecia en el texto anterior, Bolívar defendía que las nuevas repúblicas conservaran los límites territoriales heredados de la época colonial y adoptaran gobiernos centralizados para evitar la fragmentación política. Aunque inicialmente contempló la idea de una gran nación americana, reconoció que las diferencias geográficas y los intereses regionales dificultaban su realización. Por ello, reformuló su proyecto integracionista proponiendo una alianza permanente entre los Estados hispanoamericanos, basada en la cooperación política, económica y militar, sin menoscabar su soberanía. En este contexto, el Istmo de Panamá ocupó un lugar central como sede de un congreso destinado a promover la unidad y la concertación continental, iniciativa que se concretó en el Congreso Anfictiónico de Panamá de 1826.

el Istmo de Panamá ocupó un lugar central como sede de un congreso destinado a promover la unidad y la concertación continental.