De la Lotería de Panamá a la Lotería Nacional de Beneficencia (1882-1919)
- 21/06/2026 00:00
Entre demandas, presiones extranjeras y decisiones históricas, nació la Lotería Nacional de Beneficencia
El departamento de Panamá y la sociedad en general habían sufrido un cambio arrollador como consecuencia de la Guerra Civil de los Mil Días (1899-1902). El enfrentamiento bélico había desdibujado la realidad al marginal desarrollo. Sufrió más aún el declive en su desarrollo como ciudad de tránsito. En ese lapso de tiempo, se terminaba el compromiso de la Sociedad Duque Hermanos con el Estado. Esto llevó a expedir, al jefe civil y militar Carlos Albán, el Decreto 10 de abril de 1901, que establecía el plan de renovación o prórroga del contrato por 10 años sobre la existencia de la Lotería de Panamá. La concesión de dicho contrato se extendió hasta 1919.
Sin embargo, los dueños de la empresa se opusieron, a su debido tiempo, a que los juegos de azar pasaran a manos del Estado y exigían no aceptar la prórroga al finalizar el contrato. Y aparte de eso, los Duque Hermanos exigían una indemnización de B/ 3, 750,000,00. El representante legal de la institución se había opuesto al cumplimiento de la cláusula 5 de la Ley 9 de 1883.
El caso se agravó y los liberales mantenían su posición inquebrantable de mantener el manejo de la Lotería. Incluso los Duque Hermanos presentaron una demanda que pasó a otra instancia: la Corte Suprema de Justicia de Colombia. El fallo ordinario del 14 de enero de 1919 fue incuestionable. Se concluyó que la Lotería de Panamá pasara a la administración del Dr. Porras.
Un hecho que causó un agrio rechazo ocurrió cuando llegó el embajador de los Estados Unidos en Panamá, William Jenning Price, quien se oponía a que la Lotería fuese administrada por nacionales. Price se presentó a la presidencia y el Dr. Porras reunió al Consejo de Gabinete. Se discutió la imposición del embajador, que incluso argumentaba que la Lotería violaba el tratado del Canal. Luego de terminar la sesión del gabinete, el Dr. Porras salió de la reunión, le dio el bastón al embajador, alegando que él era el presidente y se negó a eliminar la lotería. El caudillo de levita defendió al país y, en eso, reconocía que Panamá no era el patio trasero de los Estados Unidos.
Ernesto T. Lefebre le respondió al embajador americano lo siguiente: “Hay además otro argumento que deseo expresar a Vuestra Excelencia y que me lo suministra la historia fidedigna de la expedición del artículo 37 de la Constitución Nacional que dictó nuestra Ley fundamental de 1904, decía simplemente así: “No serán permitidos los juegos de suerte y azar en el territorio de la República. Los autores sostenedores de ese proyecto así, propuesto, querían que se estableciese una prohibición inmediata incondicional y venidera, eventual y relativa, pues miembros de la Asamblea Nacional no enumerará en una Ley los juegos que se suspendía o prohibían, no había legalmente ningún prohibido y quedó, además, el arbitrio de la Asamblea, aun de enumerados tales juegos, hacer en la siguiente legislatura sucesiva, las exigencias que estime conveniente,” (Carta del Secretario de Relaciones Exteriores. Ernesto T. Lefebre a su excelencia el ministro americano 1 de febrero de 1915, Instituto del Canal y Estudios Internacionales). Aunque llegaron otras quejas, se ahogaron en los más estrictos marcos legales
El cambio fue radical, ya que antes se había dictado la Ley 5 de noviembre de 1914 que fue derogada por la Ley 9 de 27 de enero de 1919, que, con un extraordinario y patriótico plan de sorteos y una excelente distribución, beneficiaba a los más necesitados. La organización y su función y nombre cambió a Lotería Nacional de Beneficencia. El primer sorteo se celebró el 30 de marzo de 1919, y se modificó el sistema de premios mediante el Decreto 138, de diciembre de 1820. El nuevo plan de sorteo consistía en sortear, separadamente, el primer premio y de ahí saldría el segundo y tercer premio.
Desde ese instante la Lotería Nacional de Beneficencia se transformó en una sede exclusiva de la beneficencia pública cuyo objetivo era suplir las carencias de los más necesitados. Sus directivos se esforzaron por brindar ayuda al Orfanato de San José de Malambo y al Hogar San Juan de Dios. Brindó, además, ayuda a la Instrucción Pública y a los Asilos de Ancianos y subvencionó a los hospitales de las cabeceras de provincias. Puso a la disposición de los más pobres su generosa ayuda. Mejoró su sorteo entre ellos como el chance oficial, en cuanto a los tres golpes, los realizaron en cada sorteo. Además, el primer sorteo extraordinario se celebró el 8 de noviembre de 1938. Se crearon los sorteos intermedios y se llevaron a cabo el 4 de abril de 1962. Otro fue el Gordito del Zodiaco y, en fin, su administración giró el timón a la modernización.