Apicultura panameña sigue en etapa incipiente
- 06/05/2026 00:00
Vargas también enfatiza la importancia del manejo adecuado de las abejas
La apicultura en Panamá avanza entre desafíos, desconocimiento y un potencial poco aprovechado, según expone Mario Vargas, técnico en ingeniería especialista en topografía y funcionario del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA), quien desde hace casi una década se ha dedicado al trabajo con abejas, combinando la asistencia técnica con la formación de nuevos productores.
Aunque su formación inicial fue a base de estudios secundarios en ciencias agropecuarias, Vargas enlazó la apicultura a su larga trayectoria profesional, una vocación que surgió precisamente dentro de su labor en el MIDA.
“Aprendí inicialmente a los golpes, como se dice vulgarmente. He estado tomando seminarios y he ido aprendiendo de la apicultura en todo lo relacionado a la producción, la apiterapia, y demás cosas relacionadas, como la polinización, que es lo más importante de las abejas, aunque la gente solo se fija en la miel”, explicó Vargas.
Vargas también enfatiza la importancia del manejo adecuado y el bienestar de las abejas, señalando que estas deben mantenerse en espacios seguros, con acceso a agua y protegidas de las condiciones climáticas.
Además, señaló que el país enfrenta amplias lagunas de desconocimiento en relación a las abejas que, aunque pueden ser amenazantes, ocasionalmente se les percibe como peligrosas, cuando en realidad su comportamiento depende del contexto.
“Veo siempre noticias sobre bomberos que atendieron problemas con abejas y las eliminaron, cuando pueden recurrir a métodos más simples para manejarlas sin causarles daño. Me sorprendo con la falta de conocimiento que existe, las personas ni siquiera reconocen la diferencia entre un enjambre y una colmena de abejas que, a diferencia de las primeras, estas sí actúan a la defensiva y se irritan con facilidad”, dijo.
Vargas aseguró que el sector apícola en Panamá aún es limitado, y que la producción nacional de 60 mil galones anuales de miel es un reflejo de ello. La baja cultura de consumo y el desconocimiento generalizado sobre las propiedades de la miel y productos derivados de esta son problemas que afectan directamente.
A esto se añade la falta de acceso a tecnologías, investigación, recursos especializados. “A los apicultores nos cuesta conseguir lugares para tener colmenas y eso que las mieles de Panamá son de las mejores del mundo. Pero son muchas cosas que se desconocen, en este país estamos en pañales si nos comparamos a otros países, estamos incipientes en este sector.”, concluyó.