Soná clama por ayuda: Familias temen dormir bajo sus propios techos
- 17/10/2026 00:00
Moradores de Soná improvisan refugios en patios, potreros y canchas, mientras reclaman más asistencia e inspecciones casa por casa
Soná, Veraguas. A ocho días del sismo del pasado 9 de octubre, familias de distintas comunidades de Soná denuncian que la ayuda humanitaria no llega a todos y piden a las autoridades ampliar los recorridos para atender a los sectores más apartados, donde aún esperan asistencia.
En Calidonia, residentes que pidieron mantener su identidad en reserva por temor a represalias aseguraron que parte de la asistencia recibida proviene de donaciones gestionadas por voluntarios. Las constantes réplicas también han llevado a algunas familias a abandonar temporalmente sus viviendas y refugiarse en la casa comunal o en patios de vecinos.
Rosario V. (nombre ficticio), residente de una zona apartada donde no llega el transporte público, relató que se trasladó junto a sus familiares y vecinos al patio de una persona que les ofreció posada, debido al temor de que ocurra una desgracia.
“Ayer nos llegó una donación de mantas y frazadas, pero no tenemos colchones ni carpas”, manifestó. También solicitó leche para bebés y otros artículos de primera necesidad.La moradora advirtió que las familias sin daños severos en sus viviendas también enfrentan dificultades económicas y necesitan asistencia.
“Todos necesitamos ayuda, aunque nuestras casas estén bien, porque muchos no estamos trabajando por la situación actual”, sostuvo.
Ante los cuestionamientos sobre la atención a las familias afectadas, el suplente del representante de Calidonia, Carlos Vásquez, afirmó que la ayuda humanitaria se está entregando progresivamente, con prioridad para los hogares que sufrieron mayores afectaciones por los sismos. Sostuvo que se ha dado mucha ayuda primordialmente de la empresa privada y fundaciones.
Vásquez reveló que, tras las inspecciones realizadas en las comunidades, hasta el momento han contabilizado cerca de 12 viviendas inhabitables, ubicadas en Calidonia, Bubí y Huesitales, además de otras que presentan daños severos y menores.
Indicó que continúan las inspecciones de las viviendas con personal idóneo para evaluar las condiciones de las estructuras y determinar los pasos a seguir para los trabajos de reconstrucción, según corresponda.
En sectores de Soná Cabecera, como La Toyosa, San José, El Chumico y Brisas de Soná, moradores aseguran que las bolsas de comida y las carpas no han llegado a todas las familias.
Algunos residentes han improvisado refugios en pequeñas canchas de fútbol, potreros y patios para pasar la noche ante el temor de nuevas réplicas. Sostienen que la asistencia se concentra principalmente en las vías principales, mientras otras calles internas continúan esperando atención.
“Esperamos que el Gobierno se active y que hagan las inspecciones casa por casa, porque a simple vista todo puede estar bien, pero si pasa un sismo más fuerte, después nos vamos a lamentar”, advirtió un morador.
“Muchos somos desempleados y en este momento no estamos consiguiendo ni con qué comer”, agregó otro residente.
El representante de Soná Cabecera, César Arnulfo Robles, reconoció que aún no han podido llegar a todas las comunidades, pese a las gestiones realizadas con empresas privadas, el Servicio Nacional Aeronaval (Senan), fundaciones y voluntarios.
Sobre los 10 mil dólares anunciados por el presidente José Raúl Mulino para los representantes de corregimiento, Robles indicó que acudieron al Banco Nacional para verificar el desembolso, pero el dinero aún no se reflejaba en la cuenta. Espera que los fondos estén disponibles la próxima semana para gestionar más asistencia.
El representante también señaló que, según las evaluaciones realizadas, cerca del 65% de las viviendas de Soná Cabecera presentan algún tipo de daño. Además, informó que gestionan la llegada de especialistas para brindar atención psicológica a los afectados.
En comunidades del corregimiento de Cativé, los moradores también reportan dificultades para acceder a la ayuda humanitaria.Entre las principales necesidades mencionan alimentos, colchones inflables, colchonetas, carpas, leche para infantes y pañales desechables.
Las familias piden a las autoridades ampliar las inspecciones y las jornadas de distribución para que la asistencia llegue también a las comunidades más apartadas.
Soná, Veraguas. A ocho días del sismo del pasado 9 de octubre, familias de distintas comunidades de Soná denuncian que la ayuda humanitaria no llega a todos y piden a las autoridades ampliar los recorridos para atender a los sectores más apartados, donde aún esperan asistencia.
En Calidonia, residentes que pidieron mantener su identidad en reserva por temor a represalias aseguraron que parte de la asistencia recibida proviene de donaciones gestionadas por voluntarios. Las constantes réplicas también han llevado a algunas familias a abandonar temporalmente sus viviendas y refugiarse en la casa comunal o en patios de vecinos.
Rosario V. (nombre ficticio), residente de una zona apartada donde no llega el transporte público, relató que se trasladó junto a sus familiares y vecinos al patio de una persona que les ofreció posada, debido al temor de que ocurra una desgracia.
“Ayer nos llegó una donación de mantas y frazadas, pero no tenemos colchones ni carpas”, manifestó. También solicitó leche para bebés y otros artículos de primera necesidad.La moradora advirtió que las familias sin daños severos en sus viviendas también enfrentan dificultades económicas y necesitan asistencia.
“Todos necesitamos ayuda, aunque nuestras casas estén bien, porque muchos no estamos trabajando por la situación actual”, sostuvo.
Ante los cuestionamientos sobre la atención a las familias afectadas, el suplente del representante de Calidonia, Carlos Vásquez, afirmó que la ayuda humanitaria se está entregando progresivamente, con prioridad para los hogares que sufrieron mayores afectaciones por los sismos. Sostuvo que se ha dado mucha ayuda primordialmente de la empresa privada y fundaciones.
Vásquez reveló que, tras las inspecciones realizadas en las comunidades, hasta el momento han contabilizado cerca de 12 viviendas inhabitables, ubicadas en Calidonia, Bubí y Huesitales, además de otras que presentan daños severos y menores.
Indicó que continúan las inspecciones de las viviendas con personal idóneo para evaluar las condiciones de las estructuras y determinar los pasos a seguir para los trabajos de reconstrucción, según corresponda.
En sectores de Soná Cabecera, como La Toyosa, San José, El Chumico y Brisas de Soná, moradores aseguran que las bolsas de comida y las carpas no han llegado a todas las familias.
Algunos residentes han improvisado refugios en pequeñas canchas de fútbol, potreros y patios para pasar la noche ante el temor de nuevas réplicas. Sostienen que la asistencia se concentra principalmente en las vías principales, mientras otras calles internas continúan esperando atención.
“Esperamos que el Gobierno se active y que hagan las inspecciones casa por casa, porque a simple vista todo puede estar bien, pero si pasa un sismo más fuerte, después nos vamos a lamentar”, advirtió un morador.
“Muchos somos desempleados y en este momento no estamos consiguiendo ni con qué comer”, agregó otro residente.
El representante de Soná Cabecera, César Arnulfo Robles, reconoció que aún no han podido llegar a todas las comunidades, pese a las gestiones realizadas con empresas privadas, el Servicio Nacional Aeronaval (Senan), fundaciones y voluntarios.
Sobre los 10 mil dólares anunciados por el presidente José Raúl Mulino para los representantes de corregimiento, Robles indicó que acudieron al Banco Nacional para verificar el desembolso, pero el dinero aún no se reflejaba en la cuenta. Espera que los fondos estén disponibles la próxima semana para gestionar más asistencia.
El representante también señaló que, según las evaluaciones realizadas, cerca del 65% de las viviendas de Soná Cabecera presentan algún tipo de daño. Además, informó que gestionan la llegada de especialistas para brindar atención psicológica a los afectados.
En comunidades del corregimiento de Cativé, los moradores también reportan dificultades para acceder a la ayuda humanitaria.Entre las principales necesidades mencionan alimentos, colchones inflables, colchonetas, carpas, leche para infantes y pañales desechables.
Las familias piden a las autoridades ampliar las inspecciones y las jornadas de distribución para que la asistencia llegue también a las comunidades más apartadas.