En el protocolo, ¿quién debe ir primero? La precedencia y el mensaje invisible detrás de cada acto público

  • 25/08/2026 12:09

El protocolo no busca alimentar vanidades. Su función es ordenar, evitar conflictos y lograr que el acto transmita un mensaje coherente.

En un acto oficial, el escenario puede decir mucho antes de que alguien pronuncie un discurso. Quién ocupa el centro, quién se sienta a la derecha del anfitrión, qué autoridad interviene primero o dónde se coloca una bandera no son detalles antojadizos, discrecionales o decorativos. Son decisiones de protocolo que comunican jerarquía, representación y respeto institucional.

La precedencia es la herramienta que permite establecer ese orden concienzudamente. José Antonio de Urbina la concibe como el establecimiento previo de un orden entre quienes participan en una actividad, atendiendo a su rango, nivel o relevancia. Por su parte, Carlos Fuente Lafuente, referente contemporáneo del protocolo, plantea esta como una técnica de organización que, mediante normas y criterios profesionales, permite ordenar a personas, espacios, símbolos y tiempos dentro de un acto.

Así, la precedencia deja de ser una cuestión de “quién va primero” para convertirse en un código de comunicación útil para expresar jerarquías, representación institucional y como vehículo para el mensaje que se desea transmitir.El protocolo no busca alimentar vanidades. Su función es ordenar, evitar conflictos y lograr que el acto transmita un mensaje coherente.

Una ubicación incorrecta puede desconocer una jerarquía, alterar una representación o generar una lectura política no prevista.Lo mismo ocurre con los símbolos. La Bandera Nacional, los emblemas institucionales y los himnos poseen un uso, un lugar y un momento determinados. Colocarlos correctamente no es obsesión por las formas: es respeto hacia aquello que representan.

El buen protocolo exige investigar, conocer las normas, comprender la naturaleza del acto y aplicar criterio profesional. Una mesa principal, una fotografía oficial o una fila de banderas también hablan.Cuando el protocolo está bien planificado y ejecutado, fluye sin tropiezos y, más bien, pasa inadvertido. Pero allí está parte de su éxito: todo ocupa el lugar que le corresponde y el mensaje institucional se entiende sin necesidad de explicarlo.

Profesora en UP

Una mesa principal, una fotografía oficial o una fila de banderas también hablan.