El petróleo, el móvil de la agresión a Venezuela

  • 20/01/2026 00:00

Venezuela cuenta con la reserva petrolera más grande del mundo (estimada según el Boletín Estadístico Anual de la OPEP, en 303.22 miles de millones de barriles, en el 2024), la cual representa el 17% de las reservas petroleras a nivel mundial. De allí que todos los análisis relativos al móvil de la agresión militar de EU contra dicho país, el pasado 3 de enero, coincidan en ubicarlo en el control de la producción y comercialización del oro negro venezolano.

El presidente norteamericano ha sido explícito en este sentido: “Lo que necesitamos (de las autoridades internas) es acceso total al petróleo” (BBC News Mundo, citado por La Estrella de Panamá, 10/1/26). Ha dicho que “tomará el control de las reservas de petróleo venezolano e invertirá en el mejoramiento de su infraestructura petrolera”. Por su lado, el secretario de Energía de EU ha señalado que este país controlará de forma “indefinida” las ventas de crudo venezolano y depositará en cuentas del gobierno norteamericano el dinero derivado de esas transacciones para “beneficiar al pueblo de Venezuela”.

El Plan es a 18 meses, redireccionar la producción de petróleo venezolano hacia EU, que se estima entre 30 y 50 millones de barriles; ofrecer a las grandes transnacionales petroleras la recuperación de su activos expropiados por Venezuela, a cambio de una inversión que Trump calcula en cien mil millones de dólares.

No sólo EU hace añicos principios del derecho internacional como lo son la igualdad soberana de los Estados y la libre determinación de los pueblos, sino que pretende retrotraernos a la época colonial y “convertir a Venezuela en un protectorado en pleno siglo XXI”, como afirma el analista venezolano Luis Bonilla Molina (LEP, 11/1/26).

La autodeterminación de los pueblos implica que éstos puedan establecer libremente su condición política y proveer a su desarrollo económico, social y cultural, para lo cual deben disponer libremente de sus riquezas y recursos naturales.

De esta manera, los países de la región nacionalizaron la explotación y comercialización de sus principales recursos naturales, llámese petróleo en el caso de Venezuela (desde 1976) o posición geográfica en el caso de Panamá (desde el 31 de diciembre de 1999 con la devolución del Canal a manos panameñas).

Sólo a través del respeto absoluto de este derecho de libre determinación, las naciones del mundo garantizaremos la paz mundial y las condiciones de vida óptimas para nuestras generaciones y de las que están por venir.