El deporte sigue esperando el pitazo inicial
- 02/07/2026 09:11
Utilizando un término futbolístico, el actual director de Pandeportes, Miguel Ordóñez, juega contra el reloj y con el marcador en contra.
Mientras el país escucha anuncios de inversiones, infraestructura y desarrollo en distintos sectores, el deporte nacional continúa esperando que alguien haga sonar el pitazo inicial de un verdadero proyecto de Estado.
Durante su discurso ante la Asamblea Nacional, el presidente José Raúl Mulino dedicó buena parte de su intervención a exponer las prioridades de su administración.
Sin embargo, el deporte apenas encontró espacio en su mensaje, una omisión que refleja la poca relevancia que parece ocupar esta actividad dentro de la agenda gubernamental.
La ausencia de un planteamiento claro resulta preocupante en un momento en que el deporte necesita mucho más que la inauguración de obras heredadas de administraciones anteriores.
En este momento lo que demanda el país es un plan organizado, con objetivos, metas y políticas públicas dirigidas a masificar la práctica deportiva, fortalecer el alto rendimiento y recuperar los espacios comunitarios.
La presencia de la leyenda del boxeo panameño, Roberto “Mano de Piedra” Durán, en la Asamblea Nacional para pedir mayor respaldo a los deportistas fue, quizás, el mensaje más contundente de la jornada.
Durán no solo reclamó más instalaciones deportivas para alejar a los jóvenes de los vicios, sino que también advirtió sobre la necesidad de contar con entrenadores de verdadera trayectoria y no con personas que únicamente buscan beneficiarse del sistema.
El llamado no debería pasar inadvertido, si una figura de su dimensión considera necesario acudir personalmente a solicitar apoyo para el deporte, aunado a que las necesidades son evidentes y las respuestas siguen siendo insuficientes.
La realidad es que los directores de Pandeportes, especialmente durante las tres últimas administraciones, parecen haberse apartado de la función que les asigna el artículo 2 de la Ley 50 de 2007: orientar, fomentar, dirigir y coordinar las actividades deportivas en todo el territorio nacional.
Esa misión trasciende la construcción o inauguración de gimnasios y estadios; implica planificar el desarrollo deportivo del país desde las bases hasta el alto rendimiento.
Utilizando un término futbolístico, el actual director de Pandeportes, Miguel Ordóñez, juega contra el reloj y con el marcador en contra.
Hasta ahora, buena parte de las inauguraciones presentadas como logros corresponden a proyectos impulsados o iniciados por la administración anterior, mientras que aún no se conoce una estrategia propia que marque el rumbo del deporte panameño para los próximos años.
Panamá necesita una política deportiva seria, sostenida y medible. No basta con cortar cintas ni anunciar remodelaciones.
Es indispensable promover programas de iniciación deportiva en las comunidades, fortalecer las ligas provinciales, apoyar a las federaciones con reglas claras y garantizar que miles de niños y jóvenes encuentren en el deporte una oportunidad de desarrollo personal y social.
El tiempo sigue corriendo y mientras el reloj avanza, el deporte panameño continúa esperando un plan que convierta las promesas en resultados y que coloque por fin al deporte en el lugar que merece dentro de las prioridades nacionales.
Periodista