Zonas apartadas y muy pobres

Contra las cuerdas
  • 14/10/2026 00:00

Luego del terremoto de magnitud 7.5 que sacudió a Panamá el 9 de octubre de 2026, la mirada está puesta en las comunidades afectadas. Han comenzado a salir a la luz nombres de lugares que un alto porcentaje de los panameños nunca había escuchado.

En estos lugares viven campesinos que se alimentan de los frutos de sus cultivos y que ahora enfrentan las consecuencias del desastre. Algunos han perdido sus casas de bloques; otros, sus viviendas construidas con distintos materiales. Para muchas familias, el terremoto ha significado quedarse sin el techo que durante años les brindó protección.

Todavía intentan superar el susto de haber vivido una experiencia tan fuerte. Aun así, los más jóvenes ayudan a los adultos mayores que tienen dificultades para movilizarse. La recuperación tomará tiempo, y las cicatrices que dejó el terremoto en la memoria de la población tardarán en desaparecer.

Pero este suceso también debe dejarnos una lección: necesitamos estar mejor preparados para enfrentar emergencias y realizar evacuaciones de manera ordenada y segura.

En las ciudades, por ejemplo, es necesario comenzar por señalizar los puntos de encuentro. En muchas zonas donde hay edificios, las personas evacúan y terminan esperando en plena calle o sobre las aceras, sin tener claro adónde dirigirse ni cuál es el lugar más seguro.