Willie Colón de generación que aprendió a luchar... también bailando
- 01/03/2026 00:00
La generación de los años 70 no vivió tiempos simples. América Latina estaba en movimiento: jornadas de alfabetización en los campos y barrios, protestas estudiantiles, luchas por soberanía y dignidad; jóvenes que aprendíamos enseñando a leer y soñando con un continente más comprometido.
La música de aquellos años fue compañía, escuela y consciencia. En Chile se escuchaban las letras de Víctor Jara y Violeta Parra; en Argentina, la voz de Mercedes Sosa; en Cuba, Silvio Rodríguez y de Pablo Milanés. Cada país tenía su canto y cada pueblo su ritmo. Cantábamos sin saber que también estábamos afirmando nuestras raíces y construyendo identidad.
El mundo no terminaba en nuestras fronteras, en Estados Unidos también había una juventud que se movilizada contra la guerra de Vietnam, marchas por los derechos civiles y artistas que cuestionaban al poder. Bob Dylan, con sus canciones en inglés, advertía que “los tiempos estaban cambiando”, era la voz crítica de una generación que no aceptaba el silencio.
Y en esa misma tierra, desde la comunidad latina en Nueva York, surgía Willie Colón, con su salsa, junto a Héctor Lavoe, no era solo música para bailar, era: afirmación cultural, el barrio diciendo presente y el migrante reclamando dignidad. Mientras Dylan cantaba desde el folk, Colón hablaba desde la esquina latina. Dos lenguas distintas, dos sonidos diferentes, una misma energía histórica, juventud cuestionando y buscando transformación.
“La Gran Fuga” no era solo una canción; para muchos de nosotros fue metáfora de vida para no quedarse atrapados en la resignación. “Che Che Colé” no era solo un coro, era raíz africana convertida en orgullo. Así aprendimos en la radio y en las peñas que la cultura también es poder.
Mi generación participó en las protestas, las jornadas de alfabetización, los campos y barrios... y también aprendió bailando. Entendimos que la transformación también se anuncia con música.
Hoy, cuando el ruido en ocasiones nos hace olvidar de dónde venimos, vale la pena recordar que fuimos una generación que creyó, participó y construyó; que el arte, cuando nace del pueblo, se canta, se baila, forma carácter, despierta consciencia y deja legado.Gracias Willie por tu música.
Ex candidata presidencial