Violencia y cotidianidad
- 12/08/2026 00:00
La violencia no se presenta siempre con rostro de agresiones físicas ni conflictos evidentes, sino con formas más sutiles y en la cotidianidad.
El trato violento se presenta día a día en nuestros ambientes a través de expresiones de tono fuerte que pueden iniciar en el hogar, transitar en auto, en el metro y llegar al colegio o la universidad.
Se puede presentar en la pareja, con los hijos, compañeros, amigos, vecinos y muchas personas más. Puede encontrarse de varias formas, entre ellas: descalificaciones, indiferencia, insultos, burlas. Se encuentra instaurado en distintos ambientes. Lo peor es que lo vemos como una conducta aceptable y tolerable porque hay que producir respeto en el otro mediante la fuerza.
Defenderse de la agresión con más agresión nos está destruyendo. Responder con violencia a la violencia se le enseña al niño desde el hogar porque la vida es una selva en la que hay que sobrevivir, y por eso hay que desarrollar fuerza y no dejarse de nadie.
Un acudiente defiende a su acudido mediante la agresión física al maestro y esta conducta se acepta de forma oculta entre las personas.
Hablar en tono elevado acompañado de expresiones vulgares y denigrantes va tejiendo un ambiente hostil de convivencia humana que endurece a las personas porque las desprovee de empatía y genera tensión en la sociedad.
Nos preguntamos por qué aumentan los casos de violencia si tenemos más herramientas en la actualidad. También nos podemos consolar con argumentos que dicen que ahora se conocen más y por eso existen más denuncias.
La violencia ha aumentado en nuestra sociedad, no podemos negar este hecho, y debemos cambiar de comportamiento mediante la toma de conciencia. ¿Cómo se logra esto? Comenzando desde la aceptación de nuestra realidad cotidiana.