Vecinos vigilantes contra la anarquía
- 29/01/2026 00:00
Es la razón principal de la existencia de este programa debe estar libre de injerencia política
Bajo el mismo título, el 29 de julio de 2001, en otro medio, publicamos uno de nuestros artículos de orientación sobre el programa de Vecinos Vigilantes y la importancia del mismo, ya que, desde el año de su inauguración (1996), contamos con esa experiencia y las bondades o beneficios que brinda a las comunidades organizadas.
La angostura económica se veía venir y se haría más difícil la vida; producto de la modernización, acaparar cargos públicos como botín político, el incremento de la corrupción y otras taras más que hoy se ven crecer a pasos agigantados, hasta en el sistema de justicia.
A medida que crecen los niveles de pobreza, crece la desigualdad y la inseguridad social. Es la razón principal de la existencia de este programa que, como lo hemos expresado con anterioridad, debe estar libre de injerencia política, ya que el mismo tiene la orientación y seguimiento de la policía nacional.
Valga la oportunidad para expresar que el apoyo que pudieran brindar los representantes en cuanto a letreros, no les da derecho a poner su nombre ni publicidad en los mismos, toda vez que al hacerlo desvirtúan los principios del programa, por hacerse propaganda.
Desdichadamente se viene confundiendo y algunos representantes actúan como parte, en la mesa principal de nuestras reuniones. Inadmisible que la propia policía lo permita.
El Programa Vecinos Vigilantes es un proyecto que nace como iniciativa de la magistra Marietta Diaz Him, en 1995, quien trae desde Canadá la idea y es acogida por el entonces director de la Policía el maestro Oswaldo Fernández, sin embargo, el primer programa se inaugura en Las Cumbres el 8 de febrero de 1996. Es decir, harán 30 años.
Somos pocos los que quedamos con esa vetusta experiencia. El programa ha crecido, no obstante, requiere mayor apoyo del ente policial, ya que, sin la orientación debida, de nada sirve inaugurar nuevos programas si no contamos con el seguimiento a los programas antiguos. Soy el hijo de Juana, que no se rinde ni se vende. Dios te salve, Panamá.
Economista, educador, máster en Recursos Humanos