Una semana de logros culturales

  • 25/05/2026 00:00

La semana pasada estuvo cargada de acuerdos, eventos y noticias de gran relevancia que proyectan a Panamá en los más altos círculos académicos, culturales e intelectuales. Por un lado, concluyó con extraordinario éxito el Festival Centroamérica Cuenta. Por otro lado, se firmó el acuerdo para que Panamá sea sede, en 2028, del Congreso Internacional de la Lengua Española, compromiso suscrito por el director del Instituto Cervantes, el poeta español Luis García Montero.

También se reactivó la Academia Panameña de la Historia, creada en 1921 y mantenida inactiva durante largos años. Mediante decreto ejecutivo fueron designados ocho académicos de número, logro que se debe en gran medida a la perseverancia del doctor Omar Jaén Suárez, cuya tenacidad ha permitido rescatar una institución fundamental para el estudio y preservación de nuestra memoria histórica.

La Academia Panameña de la Lengua incorporó al escritor colombiano Héctor Abad Faciolince, quien se encontraba en el país con motivo del festival. A lo largo de esos días, el público tuvo la oportunidad de escuchar a figuras de la talla de Gioconda Belli, Santiago Roncagliolo, Eduardo Sacheri, Pilar Quintana, Junot Díaz y el propio Abad Faciolince, entre otros destacados autores iberoamericanos. Patricia Janiot, por su parte, relató cómo dejó atrás su condición de reina de belleza para consagrarse al periodismo y evocó algunas de las entrevistas más memorables de su carrera.

Durante la semana también se conoció el nombramiento de Sergio Ramírez Mercado —escritor galardonado, presidente del Festival Centroamérica Cuenta y exvicepresidente de Nicaragua— como miembro de la Real Academia Española. La noticia adquirió un significado especial por encontrarse él mismo en Panamá participando de las actividades del encuentro literario.

Las figuras de Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa también estuvieron presentes a través de conferencias y reflexiones sobre sus respectivas obras, especialmente la del autor colombiano, cuyo centenario se celebrará en 2027.

La clausura del festival ofreció además un momento cargado de simbolismo: Rubén Blades depositó en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes el manuscrito original de Patria, acompañado de las maracas que llevan impresa la bandera panameña. Fue un gesto que trascendió lo personal para convertirse en homenaje a la cultura nacional y al lugar que Panamá ocupa hoy en el universo de la lengua española.

Pocas veces coinciden en tan corto tiempo tantos acontecimientos capaces de fortalecer la identidad cultural de un país. Panamá parece haber comprendido que el conocimiento, la historia y la palabra también son formas de soberanía.