Un “setentón” ¿aún persiguiendo utopías?
- 22/09/2026 00:00
A estas alturas del partido, disfruto el recuerdo de las aventuras, tragedias y frustraciones de mis años idos
Próximamente le aumentaré un año más a mis “setenta” cumplidos. Son muchos y pesan, pero cómo los enfrenté, dan ganas a seguir viviendo así, muchos más. Ese interés encuentra la normal resistencia de mi cuerpo, pues los achaques y malestares son el lenguaje sonoro con el que te exige que exige calma.
Yo lo escucho con respeto, pero todavía no le puedo complacer, porque tengo luchas pendientes que quiere afrontar, con la misma fuerza y entusiasmo de los años mozos.
A estas alturas del partido, disfruto el recuerdo de las aventuras, tragedias y frustraciones de mis años idos. Creo que sin merecerlo, el destino me la puso dura. Acepté con madurez ese patrón de vida, el que acepté y enfrenté con extremada madurez.
Desde muy joven tomé mis decisiones, con humidad te comparto que acerté en el mayor de los casos. No puedo pasar por alto, la influencia de todas esas personas que fueron apareciendo en el trayecto. Aposté por el estudio, porque entendí que le daba un poco sentido a mi vida. Mientras me hacía abogado, le invertí tiempo en adversar a Torrijos; ejercí la profesión con relativo éxito, críe hijas y me preparo para ser abuelo, así que lo normal sería prepararme para el final.
Cómo pude lograr tanto, teniendo tan poco? Nunca estuve dispuesto a sacrificar el sueño nocturno por empresas riesgosas, y difíciles que fueran los tiempos, por nada llevaría vergüenza a mis hijas. Desde siempre, los asuntos políticos llamaron mi atención, sin esperar beneficio a cambio.
Hoy me siguen preocupando, porque no puedo mantenerme pasivo, viendo cómo los gobiernos despojan a los jóvenes de las oportunidades que yo tuve.
El país se derrumba, y como siempre, los inocentes serán “los de abajo”. Ayer, podría parecer una utopía el compromiso de construir una sociedad justa. Ese reto posee para mí la fuerza suficiente como ´para devolverme las ganas de seguir viviendo con propósito.
Lo asumo, y de paso rechazo la falsa idea de tranquilidad que me brinda imaginare sentado en mi blanda mecedora, viendo indiferente el paso del tiempo, sin imaginar que esa pasividad nos hará cómplices del desastre que todos vivimos.