Un remanso de paz

  • 26/08/2026 07:37

El Parque Omar es una verdadera joya de la ciudad capital: un pulmón verde que guarda entre sus árboles parte de nuestra historia.

Sus orígenes se remontan a 1922, cuando panameños y norteamericanos vinculados a la Zona del Canal impulsaron la creación de un campo de golf. Años después, aquel exclusivo espacio contaría con 18 hoyos, inaugurados en 1932 en terrenos de San Francisco.

Medio siglo después ocurrió una transformación trascendental. El general Omar Torrijos impulsó que aquellas codiciadas tierras dejaran de servir a unos pocos para convertirse en patrimonio de todos. Mediante la Resolución 45 del 9 de agosto de 1973 se aprobó su adquisición, concretada en 1974 por 2.1 millones de dólares.

Tras su traspaso a la Nación en 1983, el Parque quedó vinculado al Ministerio de la Presidencia y, con el transcurso de los años, su administración sabiamente pasó al Despacho de la Primera Dama, responsabilidad que se consolidó institucionalmente y ha contribuido a preservar este patrimonio verde de la ciudad.

La política tampoco le fue ajena. En 1991, durante el gobierno de Guillermo Endara, fue denominado Parque Padre Héctor Gallego; en 1994, bajo Ernesto Pérez Balladares, recuperó su anterior denominación.

Hoy sigue siendo paraíso de niños, encuentro de familias y enamorados, refugio de deportistas y caminantes. Un remanso para meditar y reconciliarnos con la naturaleza.

En una ciudad que crece hacia el cielo, el Parque Omar nos recuerda que también necesitamos espacios para respirar, encontrarnos y vivir