Un pleito desigual; la afición está molesta
- 31/10/2026 00:00
El recibo de la luz llegó de nuevo y pegó donde más duele: abajo en las costillas. En Panamá, la factura se ha convertido en ese rival pesado que sube al cuadrilátero todos los meses, dispuesto a noquear el presupuesto de la gente trabajadora sin dar la más mínima tregua.
Desde que suena el timbre del primer día del mes, el ciudadano de a pie sale a esquivar aumentos, cargos variables y ajustes que nadie entiende muy bien, pero que al final todos terminan pagando.
En las casas no se puede ni encender un abanico de más sin sentir que el contador gira a velocidad de ráfaga de golpes. Es un combate desigual donde el usuario siempre arranca contra las cuerdas y con la guardia abajo.
Las explicaciones oficiales caen como jab suave que no convence a nadie, mientras las distribuidoras siguen marcando los puntos en las tarjetas de los jueces. Dicen que si el calor, que si el combustible, que si las plantas de generación; lo único cierto es que al panameño común el sueldo no le alcanza para aguantar 12 asaltos contra esa tarifa.
El bolsillo no soporta un castigo de esa magnitud, y la desesperación en los barrios empieza a sentirse fuerte antes de que llegue la quincena.