Un casco rosado, una mariposa y un techo de cristal

  • 24/05/2026 00:00

Para el mundo globalizado, la Autoridad del Canal de Panamá es comercio y una vía marítima estratégica, para los panameños es historia, soberanía, orgullo nacional y la demostración de que Panamá puede y sabe dirigir una de las infraestructuras más importantes del planeta.

El Canal nos recuerda que las luchas estudiantiles, el 9 de enero de 1964, los Tratados Torrijos-Carter de 1977 y la transferencia total del 31 de diciembre de 1999 no fueron en vano.

Durante un Diplomado de Formación de Líderes, varios jóvenes expresaron, mientras observábamos el movimiento de las esclusas de Miraflores:“El Canal no solo mueve barcos...mueve la memoria, la dignidad y la identidad de ser panameño”; quizás esa frase resume lo que realmente representa esta obra para nuestra nación.

Recientemente, la ACP y su equipo, encabezado por la ingeniera Ilya Espino de Marotta, participaron de un conversatorio con el Comité Ejecutivo Nacional, el Secretariado, líderes del Frente Profesional y autoridades territoriales del PRD para explicar los avances del proyecto del Lago de Río Indio.

Fue una conversación amplia sobre los retos del agua, y quedó claro que el proyecto no puede verse solamente desde la ingeniería, sino también desde las personas, las comunidades y el futuro humano del país.

Esta semana aconteció un hecho histórico para Panamá, la elección de la ingeniera Marotta como la primera mujer administradora del Canal de Panamá en 112 años de operación, obra que no solo une océanos, sino también la memoria y la identidad de nuestro país.

Y allí aparecen tres símbolos que no son casualidad:

1. Un casco rosado, declaración silenciosa de que las mujeres pueden dirigir, construir y decidir sin renunciar a su identidad.

2. Una mariposa, simbolizando transformación, enseñándonos que los cambios profundos no siempre llegan con ruido; muchas veces llegan con perseverancia silenciosa, preparación y constancia.

3. Un techo de cristal, límite invisible que durante décadas impidió a muchas mujeres llegar a los máximos niveles de responsabilidad, aun teniendo capacidad, experiencia y preparación.Hoy ese techo se rompió, no solo para una mujer, sino para una generación entera.

La transformación renueva a las instituciones, porque cuando una mujer llega a dirigir el Canal de Panamá, no cambia solamente una administración, cambia también la manera en que una nación entiende el liderazgo.

Esta semana aconteció un hecho histórico para Panamá, la elección de la ingeniera Marotta como la primera mujer administradora del Canal de Panamá en 112 años de operación, obra que no solo une océanos, sino también la memoria y la identidad de nuestro país.