Tranques y escuelas

Contra las cuerdas
  • 03/03/2026 00:00

Los tranques en Panamá Oeste son de vieja data. Los trabajadores de esa provincia que se trasladan diariamente a la capital han inventado su propio modelo de supervivencia: despertarse en plena madrugada para salir a las cuatro de la mañana. A esa hora el movimiento vehicular es más dinámico que si se parte a las cinco o después. Y con el inicio de las clases, el flujo se complica aún más.

Salir de madrugada y quedarse dentro del carro durmiendo, quienes tienen ese recurso, se ha convertido en una rutina. El resto debe matar el tiempo en algún sitio público hasta la hora de entrada. Es el precio que pagan por querer trabajar y sostener a sus familias.

Durante décadas, las autoridades han mostrado poco interés en mejorar la calidad de vida de la masa obrera de esta provincia. Las carreteras se han ampliado, sí, pero al mismo ritmo crece la oferta de barriadas y edificios que se venden en el área.

El problema no solo impacta las calles; también golpea el suministro de agua potable. El tranque y la falta de agua son dos batallas diarias en Panamá Oeste.

El primero, al menos, parece tener una luz en el camino con la construcción de la Línea 3 del Metro, que se extenderá hasta Arraiján.

El otro desafío es la planificación que durante años ha estado ausente.