Tiembla tierra
- 16/08/2026 00:00
El titular sugerente de este espacio de opinión no va dirigido a los cambios de figuras en el sector educativo más bien está enfocado literalmente al antes, durante y después de un fenómeno con impacto devastador como los terremotos de Colombia y Venezuela. Nadie estará 100% preparado para reaccionar ante semejante escenario de la naturaleza. Sin embargo, la invitación a mantener el dedo en el renglón de la prevención es permanente.
Ante una sobreexposición informativa, donde muchas veces prima el morbo, vale rescatar hechos importantes de lecciones aprendidas como la lista del “Hacer” en casos como estos: mantener la calma, no usar ascensores, buscar protección bajo mesas o espacios que podrían, en algún momento, conformar el denominado “triángulo de la vida”, entre otras.
Aplaudo la labor de rescatistas en sitio y de especialistas que, desde sus diferentes áreas de conocimiento, comparten experiencias y ofrecen orientación. En Panamá hemos avanzado, de eso no hay duda; sin embargo, cabe la adopción de una mentalidad colectiva de protección y seguridad, donde la meta sea la búsqueda de información confiable, la conversación amplia sobre temas comunes como estos.
Solidaridad hacia nuestros vecinos de Colombia y Venezuela es la bandera de unidad que cabe en estas circunstancias. Sin embargo, no dejan de ser espejos para el resto de países como el nuestro, que demandan de sistema de alertas tempranas y confiables, de la conformación de espacios para albergar a una parte de la población que podría requerir de desalojo y reubicación temporal, apelando por supuesto, a los niveles elevados de conciencia y resiliencia.