Terremoto revelador

  • 16/10/2026 00:00

Dice un refrán popular: no hay mal que por bien no venga. El pasado 9 de octubre, se produjo un terremoto, como nunca se había sentido en mucho tiempo en Panamá. La fecha también recuerda la manifestación de 1979 contra la Reforma Educativa de la dictadura, que pretendía endiosar al dictador y al llamado Proceso Revolucionario. Ahora recordaremos aquello de la dictadura y el terremoto de 2026, que impactó la región central y se extendió hasta los confines fronterizos del istmo.

Catástrofe natural poco conocida en Panamá que reveló otra cara del Estado fallido que somos. Causó destrozos severos pero en áreas poco pobladas y de poco desarrollo urbanístico. Pensemos si ese sismo hubiera tenido su epicentro en Pacora, Taboga, Arraiján o en la existente falla de Pedro Miguel. Hubiera impactado grandemente la ciudad capital y el área canalera. Pero fue en provincias centrales.

Reveló la precariedad organizativa del Estado en esas áreas, donde a 5 días de ocurrido el evento todavía los más de 12 mil damnificados seguían precariamente ubicados en albergues sin mayores coberturas básicas y las instalaciones de salud y escolares en condiciones precarias.

Veamos la organización del Estado en esas áreas: política y administrativamente tienen estructuras llamadas “Gobiernos Locales” en los corregimientos y ascienden, estas estructuras en jerarquía, a municipios y gobernaciones. De qué sirvieron?

Pero esos Gobiernos Locales, bajo el eufemismo de la descentralización han sido antro de corrupción, delinquiendo al apoderarse de fondos públicos para la base de la pirámide de la Empresa Criminal Conjunta que ha pelechado de esas estructuras por décadas y que hoy tienen a infinidad de miembros de esos Gobiernos Locales, procesados por peculado, entre otros delitos.

Volviendo a lo que ha revelado el terremoto, es la inoperancia de la administración pública que “roba pero no hace”.

Los líderes políticos, que sean funcionarios, deben ser los más íntegros, más aptos y más ilustrados pero no pocos de ellos, en estos tiempos, son los menos íntegros, los menos aptos y los menos ilustrados, profundizando el Estado fallido.

El terremoto, además de calamitoso, revela desde otra óptica, que urge fundar una Nueva República y como siempre digo, vía Constituyente, no la del engañoso cuento del presidente. ¿Cuándo Panamá?