¡Temblor, señor presidente, temblor!
- 05/02/2026 00:00
No pretendemos ser Nostradamus, pero, en el trascurrir de algunos gobiernos, hemos presentado preocupaciones sobre el devenir social, económico y político, donde quienes presiden, las conocen pero pareciera no interesarles.
Nuestro artículo, bajo el mismo título, de 9 de julio de 2009, expresaba la preocupación por el sismo registrado, el sábado 4 de julio, cuya intensidad de 6.3, según la escala de Richter, tuvo como epicentro Colón.
Expusimos que, ese sismo podía ser advertencia al presidente, para un buen gobierno, por la más alta autoridad del mundo, Dios. Vaticinio, que pareció no interesarle. Algunos aplauden gestiones del juega vivo, institucionalización de la coima, etc., situación que nos lleva a la pobreza.
En nuestro artículo de 18/08/2011, “señor presidente, cuidado”.
Insistíamos en que la advertencia es latente. Hay que cambiar el paso. Panamá es un país bendito. “He escrito por mucho tiempo que Dios es panameño”.
Ahora, nos manda tiempos huracanados, como advertencia. Es independiente si sucede o no en otros países, analicemos el comportamiento político administrativo en Panamá. Tengamos presente las luces largas. Se presenta una situación económica muy difícil.
Se prevén actuaciones que rayan entre la ilegalidad y el patrocinio, donde la justicia se aplica al hijo de la cocinera, al hijo de Juana, pero no a dilapidadores de la justicia, principalmente políticos y empresarios corruptos e inescrupulosos. Ello implica que impondrán muchos males.
El artículo de 10/4/14, igualmente intitulado, exponía que: “Los diputados, al inicio de cada nuevo periodo, se visten de blanco, símbolo de pulcritud y transparencia, pero por dentro llevan la misma podredumbre, y ello lo demuestra la cantidad de travestis políticos, que han engañaron al conglomerado que los eligió.”
Diputados, por su interés de dejar sin participación a candidatos independientes de la Coalición VAMOS o la que fuere. Están cercenando a la población, no a quienes se postulen. Todo apunta a otro acto de inconstitucionalidad y contra los Derechos Humanos, de la población votante. Soy el hijo de Juana. Dios te salve, Panamá.