Tanto luchar para terminar
- 31/03/2026 00:00
Tiempos atrás, quien hubiera decidido trabajar duro por su superación profesional, habría entendido que forzosamente no tendrá que entregarse a la politiquería. El buen padrinazgo siempre resultó importante, pero para el espíritu indomable del luchador, era un factor superable. Todo esto en medio de la contradicción política dictadura vs democracia, en medio de la cual paradójicamente se crearon espacios reales para los que buscaban echar “p´alante”.
A medida que pasaban los años, las buenas conexiones políticas se hicieron cada vez más indispensables para triunfar, y se entendió que ahora a través de la actividad partidista, se simplificaban las cosas.
La democracia agudizó esta nefasta tendencia, pues “el matraqueo” era por quedar cerca de los círculos de poder. Eso sí, había que tener de presente, que sólo se cuenta con un quinquenio para ejecutar tus planes, pues de seguro con el siguiente gobierno, se formaría la acostumbrada “correteadera” judicial. Bajo semejantes reglas de juego, muy pocas oportunidades tendría el emprendedor honesto.
Como las mayorías están fuera de este “desmadre”, sólo les queda esforzarse “día a día”, para resolver sus problemas como sea. Y sin importar la situación, aún le siguen apostando a la política, pues cree que en esa ruleta está su oportunidades de triunfo. Para colmo de males, como los gobiernos no pueden ofrecerle respuestas satisfactorias a todos, las paladas de frustración siguen cayendo sobre el ánimo de esa desesperanzada mayoría.
Las buenas oportunidades se siguen generando, pero cada vez son más selectos los grupos que de ella sacarán ventaja. Para los luchadores, las posibilidades de obtener de contratos, suministros de bienes, alquileres u ocupar altas posiciones gubernamentales, todo eso está lejos de nuestras posibilidades. Todo esto es el perfecto caldo de cultivo para la corrupción, el clientelismo, y para acelerar la muerte lenta de la democracia.
Hoy son muchos los que sucumben a los cantos de sirena, maldicen la democracia, y muchos más los que con resignación ven cómo se diluyen sus sueños. Y si los cambios globales que se pronostican serán peores, sobrevivir sería la máxima aspiración disponible para esta y las futuras generaciones. Es dispareja la lucha por revertir este desastre, pero se hace inevitable intentarlo.