Tambaleando por los golpes al bolsillo
- 09/07/2026 00:00
¡Suena la campana! La cuenta de la luz salta al tinglado y mete un recto de derecha directo al bolsillo, dejando a más de un panameño pidiendo aire en la lona. El pueblo corre por todo el cuadrilátero apagando abanicos y acondicionadores de aire, pero la tarifa sigue pegando como un peso pesado, sin que la promotora que manda en el patio suba la guardia para defender al consumidor de este castigo innecesario.
En la esquina contraria, se mueven con total comodidad, esquivando las quejas ciudadanas con la agilidad de un campeón invicto. Mientras tanto, los usuarios quedan amarrados contra las cuerdas, pagando facturas de espanto por un servicio que encima es irregular.
Por eso, la fanaticada exige un cambio drástico de estrategia; no se puede ganar esta pelea si el pueblo sigue recibiendo todo el castigo financiero mientras los de siempre se llevan la bolsa limpia.
Toca meterle un gancho al hígado a los abusos tarifarios si de verdad se quiere salvar a Pablo Pueblo de un fulminante nocaut.
Ya en este punto, la paciencia del soberano está que tira la toalla, cansada de ver cómo queda mermado en sus condiciones por los constantes golpes al bolsillo.
Y es que, con este calorazo infernal que azota al país, obligar al humilde a apagar el abanico para que la factura no lo noquee es, sencillamente, tremendo.