Seguridad a prueba de...
- 07/06/2026 00:00
La masiva fuga de reos que hace historia en Panamá pone en jaque a las instituciones y organismos de seguridad del Estado. Ese es un hecho irrefutable. Sin embargo, el tema es más profundo y concierne a todos. La pregunta no es si merezco que me hagan esto a mí o no como planteaba una de las autoridades gubernamentales sino: ¿Cómo, por qué y con qué objetivo?.
En circunstancias como estas podríamos fácilmente hacer “leña del árbol caído”, al señalar con el dedo los “boquetes” abiertos (real y figurados) para perpetrar este hecho delictivo de gran escala. Pero no hay que equivocar el camino. Así como el hampa se las ingenia y reinventa, los llamados a garantizar seguridad están obligados a andar dos o tres “pasos firmes” más adelante y demostrar “músculo” sin tanto anuncio sino con hechos. Capacidad y recursos existen. Entonces, requerimos resultados y no palabras.
Esta semana justo escuchaba a un cercano amigo, que vive en Panamá Este, hablar temeroso ante esa fuga de los centros penitenciarios La Joya y La Joyita, pues según mencionó había escuchado de un vecino, que uno de los evadidos había intentado atacar a una mujer. Por fortuna eso no sucedió y lo atraparon. Sin embargo, la zozobra sigue. ¿Por qué?. Por la evidente vulnerabilidad de nuestro sistema de justicia.
El mensaje a gritos de una ciudadanía, víctima de robos, asaltos, acosos y otros hechos delictivos es que la preocupación pase a la ocupación en “sesión permanente” de recaptura y de aplicación de medidas cónsonas al delito. En otras palabras, “remecer” adentro para “resonar” alto y claro no como advertencia sino como sentencia.