Sector lechero: una crisis no del todo comprendida
- 01/01/2026 00:00
La crisis que enfrenta el sector lechero es compleja y posee matices que se deben tomar en cuenta para el diseño de políticas productivas.
Un informe publicado en junio de 2025 por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y elaborado por los autores Miguel Ángel Arvelo Sánchez y Juan Manuel Sánchez Rodríguez, indica que la demanda de leche fluida de Grado A y B se encuentra prácticamente cubierta por la producción nacional, siendo la leche de grado C, utilizada para la producción de derivados, la que presenta un mayor déficit. Esto se suma a la presión competitiva que ejerce la importación de lácteos (libre de impuestos) en el marco de acuerdos comerciales como el TPC con Estados Unidos. No es extraño, por consiguiente, que la leche grado C haya perdido importancia en la oferta hacia la industria, ya que representaba un 47% en 2010, mientras que en 2024 representó un 35%.
La fijación de un precio sostén por medio de un subsidio a la compra de leche industrial aborda este aspecto relacionado con la oferta. Se tiene una comprensión menor de elementos relacionados con la demanda y, por consiguiente, una política pública menos informada.
El reporte del IICA señala que el consumo per cápita anual ha caído en la última década desde 110 litros por habitante hasta 90 litros actualmente. El mismo indicador en América Latina se espera que crezca alrededor de un 12% en el periodo 2025-2034, según proyecciones de la OECD y la FAO (OECD-FAO Agricultural Outlook 2025-2034), lo que va en dirección opuesta a la tendencia observada en Panamá.
¿Cuánto de la caída del consumo de leche en el país se puede atribuir a precios, ingreso y cambio en las preferencias de los consumidores? Un reporte del Programa Nacional de Competitividad Industrial del MICI en 2021 señaló que la calidad es el aspecto principal valorado por los consumidores a la hora de adquirir derivados como yogures y quesos, y aspectos como el país de origen y la trazabilidad son menos relevantes.
Hace falta un conocimiento más profundo de las dinámicas detrás de la demanda, por lo que se requieren estudios específicos que permitan diseñar estrategias focalizadas para una mayor eficacia de la política hacia el sector.