¿Se están ordenando las finanzas públicas?
- 22/08/2026 00:00
Las autoridades afirman y reafirman que durante su gestión se han dado “pasos firmes” para de una vez por todas poner en orden las finanzas públicas. Comprobado como está que, durante la noche más oscura, no ha faltado alguien que se haya empeñado en declarar que es de día y brilla un sol esplendoroso que, por supuesto nadie más ve, lo importante, en esos y otros casos, será que todas las afirmaciones se respalden con hechos y que, por ejemplo, cuando se habla del “estado de situación de las finanzas públicas”, se ofrezcan cifras comprobables.
Nuestro ordenamiento jurídico, con normas de rango constitucional, regula como deben manejarse las finanzas del Estado y, como primera medida asigna a la Asamblea Nacional (Numeral 8 del Art. 161) “Examinar y aprobar o deslindar responsabilidades sobre la Cuenta General del Tesoro que el Ejecutivo le presente con el concurso del Contralor General de la República.” La norma sigue diciendo: “Con ese propósito, el ministro del ramo (el del MEF) presentará personalmente ante el Pleno de la Asamblea Nacional la Cuenta General del Tesoro, en marzo de cada año”.
Por razones absolutamente elementales, el punto de partida para ordenar las finanzas públicas debe ser “un estado de situación”, objetivo y veraz. Al igual que en una construcción, en las que, antes de empezar a levantar pisos, se hacen las fundaciones, aplicando el símil, cuando hay intención sería de ordenar las finanzas públicas, primero hay que saber “dónde estamos parados”.
¿Por qué la Constitución señala que la Cuenta General del Tesoro se presente en el mes de marzo? Por la sencilla y elemental razón de que “el estado de su situación”, debe preceder a la presentación de los proyectos del Presupuesto, que debe hacerse en los meses de agosto.
La Cuenta General del Tesoro, que debe presentarse en marzo debe incluir la liquidación, con cifras claras, del Presupuesto del año precedente y, también, con cifras claras, con que se cuenta para proponer los gastos del siguiente año. Cumpliendo con esos pasos, que no son optativos, sino una obligación que impone la Constitución, pero que en este año y en los precedentes no se ha cumplido, es como “se comienza, seriamente, a ordenar las finanzas públicas”. Todo lo demás, es palabrería hueca; castillos en el aire.