Ruptura entre el Estado y la nación

  • 06/10/2026 00:00

El rechazo que “LA MINA” recibió en el gobierno de Cortizo, hoy amenaza con expresarse nuevamente y con agravantes, contra Mulino. Donde se mencione el asunto, de inmediato surgen reacciones negativas de todo calibre, y si se le junta el malestar por “el chenchen que no llega”, no hay cómo sostener decisión personalista del mandatario de legitimar las actividades de “LA MINA”.

Como se percibe el ambiente, ni otro u otro flexibilizarán sus posturas, y ojalá que el gobierno no recurra a la fuerza para imponerse. Y para colmo, las explicaciones de altos los burócratas no hacen sino calentar los malestares colectivos. Al gobierno no le interesa discutir, mientras que a sociedad se muestra presta a debatir.

El problema así planteado, es caldo de cultivo para el electorerismo desenfrenado, que se oponen a LA MINA pensando que atacar a Mulino le dará muchos votos. Pero, para quienes observamos con preocupación que este asunto provoca la quiebra constitucional, lesiona de muerte a nuestra malograda institucionalidad democrática, no nos queda otra que llamar a la cordura al Presidente Mulino.

¿Qué ocurriría si los intereses del Estado superan los intereses de la Nación? Para un demócrata, este supuesto es un absurdo, pues la Nación fue la que le dio nacimiento al Estado, y no a la inversa. Y además, los recursos naturales no le pertenecen al Estado, son de propiedad de la Nación, y las facultades de administración que ejerce el Presidente, sólo se validan al actuando en el mejor interés de los panameños.

Aquí surge otro problema, muy parecido con la historia del “monstruo” que creó Frankinstein, quien al final le liquidó por sentir que su fuerza le hacía superior a su inventor. Se ha convertido en tendencia que Estado ejerza sus facultades pero para satisfacer propósitos propios, sin importar el interés de sus creadores.

Para el oficialismo, “La Mina” le resuelve sus problemas financieros, mientras que con base en experiencias regionales, para la ciudadanía “La Mina” es fuente de daños irreversible al medio ambiente; de menoscabo a su condiciones de vida, y lo que es peor, fuente inagotable de corruptelas. Señor Presidente, !QUE EL PUEBLO DECIDA!