Rescatando a los mártires del olvido
- 13/01/2026 00:00
Era un jueves por la tarde, en esos eneros que en los barrios populares se sentía el olor de las fogatas de pinos, con calles llenas de niños patinando por las calles. Nada presagiaba que esa tranquilidad sería interrumpida abruptamente por el traqueteo mortal de las metrallas. ¿Qué pasa?, preguntó incrédulo un buhonero ambulante, y más allá le contestaban: “los gringos “le t´an dando plomo a los institutores”.
La noticia corrió como pólvora, y en un “santiamén”, la baranda que limitaba con la Zona se llenó de “chorrileros, santaneros, marañoneros”. Esa clase mestiza que por décadas fue ultrajada y humillada por “los zonians”.
Al rato, en esa masa enardecida no era posible distinguir entre “universitarios, y marginales”, armados con piedras y palos, desafiaban al agresor, sin importarles que ponían en riesgo sus vidas. Por la defensa de la patria aceptaron sin temor el martirologio.
Algo pasó, pero los 9 de enero de las últimas décadas se convirtieron en un gran “día de playa”, con tibios protocolos oficiales. Se impuso la narrativa del poder, que lograba vaciar de la memoria colectiva, la relevancia histórica de esos sucesos.
El pueblo no salió aquella tarde a defender o apoyar gobiernos ni políticos. Como era de esperarse, los “gringueros” de la época culpaban a los comunistas de aupar a la turba a atacar a nuestros “buenos vecinos”.
La sangre derramada era criolla, entonces el pueblo panameño tiene que reivindicar como propio, el derecho a honrar y llorar a sus mártires. De a poco nos despojaron de las banderas patrióticas, y paradójicamente, si la patria resultara nuevamente amenazada, nuevamente serán los prietos y los cholos quienes pondrán de gratis el pecho.
¿No sienten Ustedes hoy las miradas malsanas, que desde lejos muestran su desprecio, por nuestro deseo de vivir en una país soberano? Y lo peor, es que creen que nos queda mejor un “sombrero de colonia fiel”, que el de los dueños del Canal.
En aquel enero del 64, los patriotas reaccionaron con espontaneidad. Creo sin bravuconadas, que “el guettho” hoy respondería igual, sin importar que su sacrificio nuevamente se saldará con lingotes de rancia indiferencia.