Regreso a clases: claves para facilitar la adaptación

  • 13/02/2026 00:00

Con el inicio del año escolar miles de estudiantes y padres de familia se preparan para un momento cargado de emociones, desde la ilusión por reencontrarse con compañeros y aprender cosas nuevas, hasta el nerviosismo por la incertidumbre de lo que el nuevo año escolar traerá consigo. El proceso de adaptación puede ser un obstáculo, especialmente después de unas largas vacaciones. Sin embargo, es fundamental llevar a cabo una restructuración adecuada de las rutinas de sueño, alimentación y organización del tiempo, al menos dos o tres semanas antes del inicio del año escolar. Estos cambios pueden marcar la diferencia y facilitar la adaptación de los estudiantes poco a poco a los horarios y exigencias del nuevo año escolar sin sentir un cambio drástico. Establecer horarios para dormir y despertar ayuda a restablecer los ritmos circadianos y mejora la concentración en las clases.

Es importante mencionar que, durante la etapa escolar es donde se desarrollan en gran medida las habilidades sociales, confianza y responsabilidad. Estos aspectos no solo inciden en el rendimiento académico, sino también juegan un papel importante en el bienestar emocional y en la calidad de las relaciones interpersonales de los estudiantes. Cada estudiante tiene su propio ritmo para la adaptación y para que este proceso sea exitoso, es fundamental que los padres de familia desempeñen un papel activo y empático, brindándoles apoyo emocional que facilite la adaptación.

El regreso a clases puede ser difícil, aunque con buena planificación, comunicación activa y estrategias de autocuidado, la adaptación puede ser exitosa lo que permitirá afrontar el proceso académico de la mejor manera. En este sentido, practicar actividades al aire libre, hacer ejercicio, la lectura, puede ser clave para reducir la ansiedad que muchas veces acompaña el regreso a clases.

Algunas recomendaciones para los padres en este regreso a clases: Restablecer rutinas, ajustando los horarios de sueño, escuchar activamente las preocupaciones de los niños, validar las emociones de nuestros hijos y fomentar una comunicación abierta.