Reflexionando sobre el pensamiento crítico

  • 21/04/2026 00:00

Al listado de causas asociadas a las causas del desastre de nuestro sistema educativo, se habla del escaso nivel desarrollo del pensamiento crítico de nuestros estudiantes. A pesar de su urgencia, percibimos poco ánimo institucional en su profunda revisión, a pesar de los reiterados resultados negativos obtenidos. Mientras, le seguimos apostando a la educación enciclopédica y memorística, misma que solo motiva para obtener la nota mínima para aprobar o pasar las asignaturas.

Una vez escuché que con la madurez perdíamos el derecho a culpar a otros de nuestras malas decisiones. En la vida real, sin importar que creamos haber tomado las precauciones necesarias, el riesgo al equívoco no desaparecerá. En un mundo en el que merced a la tecnología y las comunicaciones, contamos con abundante y contradictoria información, la toma de decisiones correctas es tarea complicada.

Los pesimistas recomiendan que para sobrevivir en tiempos de grandes tensiones, debemos adoptar la pose del avestruz, la que cree que con cerrar los ojos, los peligros desaparecen. Nuestros estudiantes consideran que en el aula de clases está la fuente auténtica de lo que necesitan saber. Eso significa, que les será fácil resistirse a la tentación de someter a prueba la solidez de lo que acepta por aprendido.

Tales carencias se hacen más notorias en la universidad, etapa en la que la excelencia académica se mide en base al compromiso institucional y personal con la verdad, y el conocimiento científico que se construya. En nuestro medio, esa rebeldía intelectual es excepcional, porque el sistema se complace con lo que constate el certificado oficial de bachillerato.

Si eres uno de los pocos que se reveló, descubrió y desarrolló un pensamiento crítico, entonces sentirás la necesidad de buscar las causas del desastre que hoy vivimos. Lo más doloroso de esto, será aceptar tu incapacidad para explicarte las razones por las que las mayorías asimilan con facilidad la verdad amañada del politiquero.

Nos complace saber que por ya se escuchan voces hablando de “reforma educativa”. Para nosotros, el primer reto está en definir con aroma panameño, los “para qué y por qué” de la educación, con especial énfasis en el dominio del arte de pensar.