Reconociendo Bella Vista

  • 02/02/2026 00:00

Quienes viajamos a otros países solemos participar en visitas guiadas peatonales para conocer mejor la ciudad que nos acoge. Panamá no es la excepción: aquí también se ofrecen recorridos con temáticas específicas, y el venezolano Daniel González ha sabido potenciarlos, enfocándose en las manifestaciones arquitectónicas de barrios emblemáticos como El Cangrejo, la Avenida Central y, en esta ocasión, el área de La Exposición, desde el Parque Urraca hasta los Archivos Nacionales.

El sábado amaneció inusualmente fresco y nublado, algo poco común para el último día de enero, y eso jugó a nuestro favor. Partimos del edificio Sousa, donde apreciamos su magnificencia, así como la del inmueble contiguo, el Hispania. Ascendimos por la calle hoy conocida como Felipe Motta, para detenernos frente a la casa de la familia Brannan Jaén, una verdadera joya del modernismo bellavistino.

Seguimos hacia la Casa Blanca, sede de la Alianza Francesa, a la que me referí la semana pasada y que acaba de cumplir cien años, y descendimos luego hacia la antigua sede del Colegio de María Inmaculada, donde hoy funciona la Universidad del Istmo.

Tuvimos el privilegio de ingresar a la Casa Museo del Banco Nacional, una edificación pequeña pero exquisita, con pisos de mármol y maderas nobles, donde se resguarda la colección de monedas y documentos filatélicos de nuestra primera institución bancaria, que también cumplió cien años. Este inmueble fue la residencia del doctor Juan José Díaz Boyd.

Continuamos por la avenida Justo Arosemena hacia el edificio Hatillo y el Parque Porras, donde aún se conservan hermosos ejemplos de los pabellones construidos para celebrar la inauguración del Canal, razón por la cual el barrio recibió el nombre de La Exposición, proyecto urbano impulsado por el tres veces presidente Belisario Porras.

El recorrido prosiguió hacia el edificio de la Procuraduría General de la Nación, antigua residencia de Belisario Porras, frente al parque que lleva su nombre. Desde allí llegamos al edificio que alberga los Archivos Nacionales, otra bellísima infraestructura centenaria que resguarda nuestra memoria histórica.

Estas visitas guiadas trascienden el simple recorrido cultural: son ejercicios de memoria y resistencia urbana. Nos recuerdan que la ciudad no es un lienzo en blanco para la improvisación ni el lucro desmedido, sino un tejido histórico que, una vez destruido, es irrecuperable. Conocerlo hoy es la única manera de no lamentarlo mañana.