¡Que las suspendan de una buena vez!
- 07/02/2026 00:00
Por más que se empeñen, los triunviros electorales y los representantes de los partidos políticos cómplices que los secundan en el sempiterno “tira y afloja” de las reformas electorales, no conseguirán convencer a la ciudadanía de que ese matraqueo produce algún resultado, que pueda medirse como un aporte positivo para que en Panamá exista una verdadera democracia.
Si algo cabe destacar de toda esa parafernalia es que en ella se han invertido muchos miles de millones (valdría saber con exactitud cuántos) que sobrepasan descomunal y proporcionadamente los magros resultados. El Código Electoral seguirá aumentando su articulado (ya tiene más de 700); pero tanto la calidad de sus textos, con abundancia de errores de redacción elementales, como sus contenidos conceptuales, en lugar de mejorar lo han empeorado. Y si a esa triste realidad se agrega la deliberada estrategia escapista, permanentes presente, de excluir de la agenda que prepara el tribunal los aspectos verdaderamente sustanciales, como son: el aumento, inconstitucional, progresivo y sin techo de los subsidios electorales; la elección por precarias mayorías de votos que impone introducir la doble vuelta; o la revocatoria de los mandatos, para así respetar el derecho del pueblo soberanos encumbrar a los buenos o defenestras a los malos gobernantes.
Según trasciende de los medios, la susodicha Comisión Nacional de Reformas Electoras, después de conciliábulos de trastienda, ha vuelto a reunirse para enfrascarse en la disyuntiva de decidir entre el voto plancha y el voto selectivo en los circuitos plurinominales. En ese debate, sectario y de poca monta, se seguirán invirtiendo horas incontables y se seguirán gastando muchos millones que podrían tener mejor destino si se destinarán a resolver necesidades básicas de la población. Pero con el cuento de que se está trabajando para fortalecer nuestra democracia, sus promotores seguirán impertérritos en sus discusiones bizantinas, por sus contenidos intrascendentes, pero que tratarán de seguir vendiendo como esenciales.
Lo he propuesto antes y lo vuelvo a hacer: De una buena vez acaben de manosear insustancialidades; suspendan, tanto la discusión de las cacareadas reformas como las piruetas prematuras del PLAGEL. Las elecciones están a mucho más de tres años de distancia. Nada justifica tanto circo y tanto gasto.