Que el amor sea eterno mientras dure

  • 18/03/2026 00:00

Entre la promesa del altar, la ironía de la vida y la poesía que insiste en creer en el amor.

“En un mundo con millones de personas, uno termina enamorándose de una”.

La frase del trovador argentino Facundo Cabral encierra un misterio profundo: entre una multitud de rostros, el corazón reconoce uno solo.

Dos personas se miran y pronuncian la audaz promesa: “Hasta que la muerte nos separe”. Todos suspiramos creyendo en la eternidad.

La vida rara vez respeta los guiones románticos.

El poeta Vinicius de Moraes exhibe una herejía elegante: que el amor “sea infinito mientras dure”.

El amor no necesita prometer eternidad para ser verdadero. Puede ser breve y aun así absoluto, como un relámpago que ilumina todo el cielo durante una milésima de segundo.

El catolicismo ha comenzado a hablar con un tono más realista. Francisco lo expuso con sencillez pastoral:

“El matrimonio no es un acto mágico; es un camino”.

La cultura contemporánea —desde las comedias románticas hasta las estrellas fugaces matrimoniales de Hollywood— sigue vendiendo la ilusión de un amor perpetuo.

Neruda lo expresó con una melancolía que hoy suena casi profética:

“Es tan corto el amor y es tan largo el olvido”.

Algo misterioso persiste. A pesar de divorcios, estadísticas y desengaños, las parejas entran al altar y pronuncian esas palabras temerarias.

En Pasajeros en tránsito, nuestra Elsie Alvarado nos recuerda que

“la vida nos conduce sin mapa ni destino”, que “todo es instante: la dicha, la ceniza” y que, “sin embargo, amamos como si fuéramos eternos.”

La conciencia de lo efímero frente al impulso humano de amar, creer y permanecer.

Ell amor —cuando aparece— tiene la fuerza de una revelación. Y puede evaporarse como si, de repente, revoloteara una fantasmagórica fatiga del metal.

Lo resumió el músico Caetano Veloso con precisión filosófica:

“Toda razón, toda palabra vale nada cuando llega el amor”. Ahí está el secreto: el amor no dura para siempre. Salvo excepciones gloriosas.

Pero mientras existe, el amor tiene la intensidad y la potencia de la eternidad.