Protagonismo Constitucional
- 15/08/2026 00:00
Panamá se ha visto privada de un proceso de democratización, que correspondía desarrollar después de la invasión, producto de las estructuras impuestas por la dictadura y sus espoliques.
Pero, también, la ausencia de los ciudadanos como actores, como protagonistas reales en los “espacios de aparición” cotidiana y que corresponden al pleno ejercicio de las libertades pública, por tanto tiempo conculcadas.
La ausencia de una efectiva educación cívica, de los espacios permanentes para el debate, para la deliberación, para la concertación, ha traído también el actual desorden institucional que vive refugiado en el pseudoconstitucionalismo impuesto por ya más de medio siglo.
Hoy por hoy, el no haber logrado el protagonismo constitucional que nos pertenece a los ciudadanos todos, el cohabitar con un estatuto constitucional impuesto, nos hace perder el rol activo que nos corresponde como centinelas de una sociedad y orden democrático.
Por ello, uno de los tantos objetivos de la alfabetización constitucional, para poder alcanzar una nueva Constitución de todos, para todos y con todos el de que los ciudadanos ejerzamos como titulares del poder constituyente y como orfebres y guardianes del nuevo orden constitucional.
Sin la voluntad real de los ciudadanos de ser actores y no espectadores, de participar para fortalecer ese constitucionalismo democrático que exige un compromiso cívico permanente, los profetas del pasado podrán salirse, nuevamente, con la suya.
El rol activo y cotidiano de los ciudadanos requiere, cada vez más, de esa participación en todos los espacios posibles para, por ejemplo, exigir respeto permanente a la dignidad de la persona humana; transparencia en la rendición de cuentas; contar con mecanismos de control para evitar el ejercicio irracional del poder político; para poder defender las causas comunitarias o colectivas. Y, también, para ser un centinela permanente de sus derechos y deberes.
De nuestros días, el ejercicio pleno de la soberanía popular pasa por la alfabetización constitucional para poder contar, también, con el conocimiento jurídico elemental como instrumento del poder ciudadano. Debemos tener en el proceso constituyente en que ya nos encontramos, el instrumento para empoderarnos como humanos, como ciudadanos, como panameños.