Promesas de atril ante un país golpeado: la paradoja de la nueva Asamblea
- 16/07/2026 15:02
Mientras las curules pactan alianzas por el control político, en las calles se exige dignidad y transparencia
La reciente instalación de la Asamblea Nacional y el discurso presidencial abrieron un nuevo acto en el teatro político panameño. El telón se levanta entre aplausos oficiales, pero la escenografía institucional no logra ocultar las grietas de la realidad: un país golpeado por el desempleo, la violencia y la falta de trasparencia institucional.
Las palabras de austeridad y reactivación económica que resonaron en el hemiciclo contrastan amargamente con el bolsillo del panameño de a pie.
Lejos del aplausómetro legislativo y las frías cifras macroeconómicas, el verdadero pulso del país palpita en la incertidumbre diaria frente al alto costo de la vida y el fantasma de la corrupción, flagelos que ninguna oratoria ha logrado ahuyentar.El enigma más complejo de esta obra es el futuro de la mina.
Con el precedente vivo del histórico estallido social y el rotundo fallo de inconstitucionalidad de la Corte Suprema de Justicia, un tema que se maneja como una bomba de tiempo. Y es que, con el anuncio de auditorías y análisis técnicos no se calman las aguas; por el contrario, se profundiza en el recelo de un pueblo que ya demostró su inquebrantable capacidad de paralizar la nación en defensa de su soberanía ambiental.
La desconexión es evidente. Mientras las curules pactan alianzas por el control político, en las calles se exige dignidad y transparencia. Si este nuevo período decide priorizar la mina postergando soluciones urgentes como: agua, salud, educación y seguridad, el idilio del poder será efímero.
Porque cuando el libreto oficial ignora las heridas profundas de la ciudadanía y sus necesidades, el guion del descontento se reactiva y las calles, de manera inevitable, terminan reescribiendo la historia con el vigor de su propia voz.
Periodista