Prohibido bajar la guardia: la cosa está fea
- 10/05/2026 00:00
¡Atención, fanaticada! Suena la campana en el gimnasio del Istmo y lo que vemos en el cuadrilátero no es una pelea de exhibición, sino un combate de unificación por el título del miedo. La inseguridad ha subido al ring con un juego de piernas que tiene a la ciudadanía contra las cuerdas.
Los cacos están soltando jabs constantes en San Miguelito y Colón, mientras que en la capital los robos y hurtos entran como uppercuts que nadie ve venir. El respetable público está pidiendo la toalla, porque la guardia de las autoridades se ve baja y los reflejos parecen estar en cámara lenta frente a un rival que no respeta pesaje ni reglamento.
En la esquina del orden, la “promotora” intenta meter un gancho al hígado con centros de videovigilancia y operativos de control, pero el contrincante es un veterano de mil batallas.
La táctica de mandar más agentes a la calle parece ser un bloqueo que no logra detener el castigo; los homicidios siguen puntuando en las tarjetas de los jueces y la percepción de inseguridad es un knockdown del que nos cuesta levantarnos.
No se trata solo de tirar golpes a lo loco; hace falta un plan de entrenamiento serio que incluya prevención y justicia implacable porque, en este asalto, el hampa está conectando las mejores combinaciones.