Políticamente incorrecto

  • 30/10/2026 00:00

En tiempos en que la sensibilidad generacional parece aplicarse a conveniencia y con evidentes dobles estándares, resulta difícil exigir a la sociedad comportamientos distintos de los valores que sus propios dirigentes practican.

El futbolista francés Kylian Mbappé, figura del Real Madrid, respondió durante una entrevista, en tono jocoso, que uno de sus memes favoritos mostraba su rostro sobre la imagen de un “dictador chino”, en alusión a Mao Zedong. Bastó aquella ocurrencia para desatar una reacción desproporcionada en China, donde el histórico dirigente continúa siendo una figura intocable.

Más allá de las sensibilidades nacionales, la historia no debería reescribirse por conveniencia política. Mao ejerció el poder de manera autoritaria, y cuestionar su legado no constituye, por sí mismo, una ofensa contra el pueblo chino.

Sin embargo, las repercusiones comerciales y diplomáticas llevaron tanto al jugador como a LaLiga española a ofrecer disculpas. El episodio demuestra hasta qué punto los intereses económicos pueden condicionar la libertad de expresión y convertir una broma en un conflicto internacional.

Mientras tanto, en Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva obtuvo un cuarto mandato presidencial tras una segunda vuelta marcada por la controversia. El magistrado Cristiano Zanin, antiguo abogado de Lula en el caso Lava Jato por el cual estuvo en prisión, ordenó extender dos horas la jornada electoral posterior a la hora de cierre oficial de las urnas, alegando dificultades de transporte que afectaban a los votantes.

El vínculo previo entre el magistrado Zanin y Lula alimentó cuestionamientos relacionados a la independencia judicial, sobre todo porque el órgano rector de esta materia en Brasil es el Tribunal Superior Electoral.

En democracia es tan importante la legalidad de las decisiones, como la confianza pública en quienes las adoptan. Cuando el poder político, económico o judicial impone qué puede decirse o cuestionarse, se debilita la credibilidad institucional. Las cosas por su nombre: Mao fue un dictador, mientras que Lula eligió un camino parecido al de Nicolas Maduro en Venezuela.

¡Cría fama y acuéstate a dormir!