Pobreza, analfabetismo y educación

  • 06/08/2026 00:00

El Censo Nacional de Población de 1970 detectó 203,282 iletrados, el 20.7%, de la población total del País. Para 1980, el porcentaje desciende considerablemente al 13.2%, 174,123 personas.

Obviamente, producto de la campaña nacional de alfabetización voluntaria, de 1972 y 73, que llegó a los puntos más apartados del país, promovida por el gobierno de Omar Torrijos y el apoyo solidario de estudiantes, docentes y otros profesionales.

Para 1990, el porcentaje de iletrados continuó su tendencia a la baja, ubicándose en el 10.7%, con 189,184 personas y para el año 2,000 se localizaron 168,140 iletrados, 7.8%.

Se conoce que los censos de 2011 y 2023 sufrieron algunos trastornos, por los cuales no citaremos las cifras ya que por la forma en que los mismos se realizaron pudieran no ser concordantes, para nuestro análisis.

¿Cuáles pudieran ser causas del analfabetismo y pobreza en Panamá? De hecho, (1) el sistema educativo, donde aún se mantienen escuelas rancho y multigrado, mismas que datan de 50 años o más y (2) la mala distribución de la riqueza.

Escuelas que mantienen en pobreza para evitar la superación de las personas pobres, porque una persona educada siempre va en busca de su superación económica. Es ahí donde está el impedimento de quienes gobiernan de forma empresarial y no social, por eso nuestra pobreza es crónica, pero superable.

Obligatorio dejar expuesto que no es falta de presupuesto, toda vez que se destinan suficientes recursos al MEDUCA. Es un problema de calidad y pertinencia. Situación que limita al estudiante e influye en la deserción.

Un sistema anacrónico que prioriza la memorización en lugar del pensamiento crítico. Situación que exponíamos a través de la Federación de Estudiantes de Panamá (FEP), pero nunca comprendido.

El pensamiento acaparador de múltiples empresarios les impide visualizar el movimiento de circulación del dinero. No han comprendido que cuanto mejor salario tiene el trabajador, mayor movimiento hay en la economía y más se benefician sus negocios. Fácil de explicar, pero para ellos, difícil de entender. Soy el hijo de Juana. Dios te salve, Panamá.